viernes, 25 de abril de 2014

Cuando la democracia llegó a Portugal: la Revolución de los claveles

El pueblo portugués apoyó desde el primer momento «la revolución de los claveles» que terminó con cuarenta y ocho años de dictadura. 

Un libro, una canción y un clavel acabaron con la dictadura de Por­tugal. El libro, «Portugal e o fu­turo», del general Antonio de Spínola, abonó el terreno. La canción «Grandola vila morena», de José Afonso, fue la con­traseña para acabar con el salazarismo. El clavel se hizo millones de claveles en las bo­canas de los fusiles y en las manos de los portugueses al recuperar la libertad. Una li­bertad cuyo viento resonó fuerte en Espa­ña y en el declinar de la dictadura fran­quista.


El 25 de abril de hace 40 años

El 25 de abril fue una rápida victoria. Apenas dos unidades militares —Regi­miento de Lanceros número 2 y Regi­miento de Caballería número 7— apoya­ron al Gobierno de Caetano. La resisten­cia que éste planteó, sin éxito, se apoyó esencialmente en la Guardia Nacional Re­publicana, la Policía Social y Política y la Dirección General de Seguridad (las fuerzas de la tristemente célebre PIDE ), siendo esta última la que causó las únicas muertes que se produjeron el 25 de abril. 

Grandola vila morena

Iniciado el movimiento a las tres de la madrugada, bajo los sones de «Grandola vila morena», al mediodía la población ya vitoreaba a los tanques de los revolucio­narios en Terreira do Paço, y a las cinco de la tarde los últimos restos del salazarismo se rendían en el cuartel de Carmo. En la noche del 25 al 26 se divulgó el progra­ma del Movimiento de las Fuerzas Arma­das y la composición de la Junta de Sal­vación Nacional.

El derecho a la independencia

En doce horas escasas, un movimiento militar dirigido por jóvenes militares de carrera y secundado por generales de prestigio, como Spínola o Costa Gomes, con el apoyo de la población, derribó una dictadura que duraba ya cuarenta y ocho años, estableciendo las bases de un régi­men político democrático y enfocando una resolución rápida y pacífica del problema colonial, iniciando negociaciones que tenían como base el reconocimiento del derecho a la independencia.

La guerra colonial 

La guerra colonial, con su enorme sangría de vidas humanas, había sido un objetivo totalmente impopular. La utilización de misiles tierra-aire en Guinea y el avance del Frelimo, en Mozambique habían exigido un esfuerzo de guerra aún mayor, al tiempo que se forzaba a las Fuerzas Armadas a utilizar métodos violentos y antihumanitarios que contribuían a desprestigiarlas.

Portugal y el futuro

A finales de febrero se había puesto en venta el libro del general Antonio de Spí­nola —observador en el bando franquista durante la guerra civil española, observa­dor en el Ejército nazi, voluntario en An­gola en 1961, comandante de Guinea de 1968 a 1973— «Portugal e o futuro», en el que criticaba la ineptitud del Gobierno y defendía una solución federalista para el colonialismo portugués.

Poco después, los sucesos se habían acelerado. El 5 de marzo, Caetano había pedido a la Asamblea Nacional, controla­da por él, un voto de confianza. El 9 de marzo, el Gobierno detuvo y exilió a varios jóvenes oficiales considerados jefes del movimiento de los capitanes.

El 14 de marzo, los generales del Ejér­cito, excepto Spínola, Costa Gomes y el almirante Bagulho, prestan homenaje pú­blico a Caetano. El 15 de marzo, estos tres militares son relevados de sus cargos en la Jefatura del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas (sin embargo, ese mismo día son homenajeados en el Cole­gio Militar). 

Hacia la democracia

En la noche del 15 al 16, el Regimiento de Infantería número 5 avanza sobre Lisboa, pero es detenido por la Guardia Nacional Republicana y por el Regimiento de Caballería número 7. El Gobierno se había visto obligado a recurrir a su aparato policial represivo, para frenar al Ejército.

Pero el movimiento de los jóvenes ofi­ciales era imparable, y pocos días más tarde con el apoyo de la población portuguesa triunfó, dando lugar a la nueva democracia lusa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario