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Felipe V y el centralismo racionalista: El fin de los fueros de los reinos periféricos y las consecuencias navales de la guerra de Sucesión

El cambio de siglo entre el XVII y el XVIII no solo supuso para España un relevo dinástico, sino una fractura estructural en la forma de entender el Estado, el territorio y, de manera determinante, el poder naval. El advenimiento de la Casa de Borbón con Felipe V trajo consigo la introducción del centralismo racionalista de cuño francés , una ideología que chocó frontalmente con la concepción foralista o pactista de la monarquía de los Austrias . Este proceso de centralización administrativa y política, cuyo eje fueron los Decretos de Nueva Planta , tuvo consecuencias sísmicas en la organización de la Marina, transformando un conglomerado de escuadras regionales en una institución estatal unificada : la Armada Real . Proclamación de Felipe V como rey de España, acontecimiento que inició el centralismo borbónico y la reforma del Estado. La herencia de los Austrias y la crisis de la Guerra de Sucesión Al morir Carlos II en 1700, la situación de las fuerza...

Esclavos japoneses en las calles de Lisboa en el siglo XVI

La historia de la esclavitud en el Imperio Portugués ha sido analizada y relacionada frecuentemente con el Africa negra. Sin embargo, existe un capítulo marginal, oscuro y profundamente revelador que conecta la península ibérica con el lejano archipiélago japonés: el tráfico de personas niponas durante el siglo XVI. A medida que las naos portuguesas establecieron rutas comerciales estables con el Lejano Oriente, no solo trajeron especias, seda y porcelana, sino también seres humanos que terminaron sus días, tras travesías interminables, como esclavos en las casas y mercados de Lisboa.
Esclavitud y tráfico de personas de origen japonés en el siglo XVI

Representación histórica del tráfico de esclavos japoneses en las rutas comerciales de Oriente.


Mapa de la ruta comercial marítima entre Portugal y Japón

Cartografía de las rutas comerciales transoceánicas establecidas entre Lisboa y el archipiélago de Japón.

La irrupción de Portugal en el archipiélago japonés

El encuentro entre Portugal y Japón, ocurrido fortuitamente en 1543 cuando un navío luso encalló en la isla de Tanegashima, abrió una era de intercambio comercial y misionero sin precedentes. Los portugueses, conocidos por los japoneses como Nanban ("bárbaros del sur"), se convirtieron en los principales intermediarios del comercio de plata y seda entre China y Japón, dado que el emperador chino había prohibido el comercio directo entre ambos países.

La llegada de los jesuitas, encabezados por figuras como Francisco Javier, añadió una dimensión religiosa a este intercambio. Las ciudades portuarias de Nagasaki y los dominios de ciertos daimyos (señores feudales) que se convirtieron al cristianismo se transformaron en centros de una intensa actividad cultural y comercial.

El origen del tráfico: La captura y la venta

El comercio de esclavos japoneses no fue un fenómeno central de la economía imperial portuguesa, pero fue una práctica común y documentada. Diversos factores confluyeron para facilitar esta trata:

  1. Guerras civiles japonesas: Japón vivía el sangriento periodo Sengoku, una era de guerras civiles constantes donde la captura de prisioneros, el desplazamiento de aldeanos y la pobreza extrema facilitaban que los propios señores feudales o traficantes locales vendieran a campesinos y combatientes como mercancía a los capitanes portugueses.

  2. La demanda lusa: La escasez de mano de obra en las colonias portuguesas y el prestigio que suponía para la nobleza y la alta burguesía en Lisboa poseer sirvientes "exóticos" de tierras lejanas alimentaron la demanda.

  3. La falta de regulación inicial: Inicialmente, los esclabos en estas nuevas rutas no estaba sujeto a las restricciones legales que empezaron a aplicarse más tarde en el Atlántico, lo que permitió una proliferación desmedida de este comercio bajo la cobertura de "servicios domésticos".

Ilustración histórica de siervos y esclavos de origen japonés en Lisboa

Representación de la vida cotidiana y servidumbre doméstica de la población nipona en Lisboa.

Pintura histórica de una carraca o nao portuguesa del siglo XVI

Las carracas portuguesas protagonizaron las largas travesías mercantes del lejano Oriente a la Península Ibérica.

El viaje hacia la esclavitud: De Nagasaki a Lisboa

Los japoneses capturados o vendidos eran embarcados en las naos que realizaban el "Gran Viaje" de Japón a Goa, y de allí, muchos continuaban hacia Lisboa. La travesía era un horror en sí misma: meses de navegación, condiciones higiénicas deplorables y una tasa de mortalidad altísima.

Al llegar a Lisboa, el esclavo japonés se integraba en una metrópolis que, para mediados del siglo XVI, era una de las más cosmopolitas de Europa. Se estima que en ciudades como Lisboa y Évora, la población esclava alcanzó proporciones significativas, integrando a africanos, indios, malayos y, en menor medida, japoneses.

La reacción de la Iglesia y las autoridades

La presencia de japoneses en condiciones de servidumbre en Europa no pasó inadvertida para las autoridades eclesiásticas. La Corona portuguesa, bajo presión de la Compañía de Jesús, que temía que la esclavitud de los japoneses perjudicara la evangelización en el archipiélago, empezó a cuestionar esta práctica.

Llegada de comerciantes y navegantes portugueses al puerto de Nagasaki

Biombo Nanban que retrata el desembarco de los comerciantes de Portugal en el puerto feudal de Nagasaki.

Recreación histórica conceptual de prisioneros y esclavos japoneses feudales

Recreación artística de prisioneros capturados en el Japón feudal para su posterior venta.

En 1571, el rey Sebastián I de Portugal emitió una orden prohibiendo la esclavitud de los japoneses, reconociendo que los métodos empleados para su adquisición eran contrarios a la moral cristiana y obstaculizaban los objetivos misionales en tierras niponas. No obstante, el cumplimiento de esta ley fue irregular y, a menudo, los comerciantes encontraban lagunas legales para continuar el tráfico bajo la premisa de que los esclavos eran "sirvientes voluntarios" o personas rescatadas de la pobreza.

La huella invisible: Un destino oculto

A diferencia de otros grupos esclavizados que dejaron registros genealógicos o culturales más amplios, los esclavos japoneses en Lisboa terminaron mayoritariamente asimilados o diluidos en la sociedad portuguesa tras sucesivas generaciones. Muchos adoptaron nombres cristianos y fueron bautizados quedando oculta su identidad original bajo las estructuras sociales de la época.

El estudio de esta trata es esencial para comprender la complejidad de las relaciones globales del siglo XVI. El caso de los esclavos japoneses en Lisboa pone de relieve que la historia del Imperio Portugués fue, en su esencia, una historia de conexiones forzadas y encuentros marcados por la desigualdad, mucho antes de que se consolidaran los modelos esclavistas que definirían el siguiente siglo.

Esta pequeña porción de la historia ibérica nos recuerda que Lisboa no solo fue el centro desde donde partieron los navegantes hacia el mundo, sino el destino donde personas de todos los confines de la tierra llegaron, a menudo sin voz y sin libertad, para servir a una sociedad imperial en plena expansión.

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