En 1946 , durante la realización de unas obras rutinarias de reparación en la iglesia del monasterio jerónimo de Guadalupe (Cáceres), se produjo el hallazgo fortuito de los ataúdes que custodiaban los restos mortales del rey Enrique IV de Castilla (1425-1474) y de su madre, la reina María de Aragón (1403-1445) . Tras siglos de especulaciones sobre la pérdida o profanación de la tumba real, la apertura de los féretros permitió al doctor Gregorio Marañón y al historiador Manuel Gómez Moreno realizar un exhaustivo examen médico-antropológico el 28 de marzo de 1947 . El doctor Gregorio Marañón, artífice del examen médico-antropológico de la momia de Enrique IV. El análisis forense de la momia de Enrique IV aportó datos biomecánicos, textiles y endocrinológicos clave para desmitificar la figura del último monarca de la dinastía Trastámara . El enigma del último Trastámara Durante siglos, la historiografía española debatió sobre e...
La historia de la exploración del continente americano está plagada de hazañas inconcebibles, pero pocas igualan la odisea de un puñado de hombres que, perdidos en la inmensidad del infierno verde, decidieron desafiar al destino construyendo barcos en mitad de la nada. El descenso de Francisco de Orellana por el río Amazonas no fue solo un viaje geográfico de proporciones colosales; fue un hito de la supervivencia y la ingeniería naval improvisada. Sin astilleros, sin herramientas adecuadas y acosados por el hambre y las tribus locales, estos exploradores forjaron de las cenizas las naves que los llevarían a descubrir el río más largo del mundo.