El linaje de los Churruchaos: nobleza, rebeldía y sangre en el Reino de Galicia medieval El linaje de los Churruchaos (originalmente conocidos como los Torrechanos o Torrechaos ) constituyó una de las ramas más influyentes, levantiscas y determinantes de la nobleza altomedieval del Reino de Galicia . Pertenecientes a la ilustre casa de los Suárez de Deza y estrechamente emparentados con los señores de Camba y Rodeiro , esta estirpe de infanzones y caballeros protagonizó durante los siglos XIV y XV la confrontación más cruenta registrada en el noroeste peninsular entre la nobleza laica y el poder teocrático de la Mitra Compostelana . Recreación histórica del arzobispo compostelano y la nobleza gallega medieval, linaje de los Churruchaos. Su trayectoria histórica está jalonada por dos hitos de violencia política que marcaron el devenir de Galicia: la matanza de A Rocha Forte de 1320 , donde el arzobispo francés Fray Berenguel de Landoire ...
San Isidro Labrador y el cadáver para todo: La tétrica tradición de los Reyes de España de meterse en la cama con el cuerpo del santo para sanarse
En los anales de la historia de España existen episodios que oscilan entre el fervor religioso, la medicina tradicional y lo francamente macabro. Uno de los pasajes más inquietantes, oscuros y fascinantes de la corte hispánica fue la costumbre de utilizar el cuerpo incorrupto de San Isidro Labrador como un remedio médico supremo de último recurso. Cuando los monarcas, las reinas o los príncipes se debatían en el lecho de muerte, azotados por fiebres, apoplejías, infecciones desconocidas o epidemias devastadoras, las autoridades cortesanas y eclesiásticas no dudaban en trasladar la momia del modesto pocero madrileño directamente a los palacios reales para meter al cadáver en la misma cama del enfermo . Restos incorruptos de San Isidro Labrador, objeto de intensa devoción y rituales de sanación en la corte española. Esta práctica, que hoy causa asombro y sobrecogimiento, fue durante siglos un pilar de la devoción dinástica castellana. El cadáver de San Isidro no ...