La historia de la exploración española en lo que hoy es el sur de los Estados Unidos tiene un nombre propio que resuena con la fuerza de los mitos y la desolación de los desiertos: Francisco Vázquez de Coronado. Su expedición (1540-1542) no solo fue una de las más ambiciosas de la era de los descubrimientos, sino que cartografió por primera vez territorios inmensos como Arizona, Nuevo México, Texas y Kansas, transformando una quimera de oro en un conocimiento geográfico sin precedentes.
1. El origen de un conquistador: de Salamanca a la Nueva España
Francisco Vázquez de Coronado nació en Salamanca hacia 1510 en el seno de una familia hidalga y pudiente. Al ser el hijo segundón, su destino no estaba ligado al mayorazgo familiar, lo que le impulsó a buscar fortuna en el Nuevo Mundo. Llegó a América en 1535 formando parte del séquito de Antonio de Mendoza, el primer virrey de México, quien lo consideraba un hombre de su absoluta confianza.
Gracias a su matrimonio con Beatriz de Estrada, hija del tesorero real, Coronado ascendió rápidamente en la jerarquía social y política de la colonia. Su capacidad de mando fue puesta a prueba pronto: Mendoza lo nombró gobernador de la provincia de Nueva Galicia en 1539, tras la destitución de Nuño de Guzmán por su extrema crueldad. Su primera misión fue pacificar la región de Culhuacán y socorrer a la Villa de San Miguel, asediada por los indígenas.
2. Las quimeras de oro: el mito de las siete ciudades
La chispa que incendió la ambición de Coronado y el virrey Mendoza fue el regreso de Álvar Núñez Cabeza de Vaca y sus tres compañeros en 1536. Los supervivientes del naufragio de Narváez trajeron relatos sobre ricas poblaciones con altos edificios hacia el norte, escuchados de boca de los indígenas.
Para confirmar estos rumores, Mendoza envió una pequeña expedición liderada por el franciscano Fray Marcos de Niza, acompañado por el esclavo liberto Estebanico. El viaje terminó en tragedia y engaño:
- La muerte de Estebanico: El africano, actuando como un chamán con calabazas y plumas, fue asesinado por los indios zuñi en Hawikuh (Cíbola) al exigir turquesas y mujeres.
- La mentira de Fray Marcos: Temeroso o imaginativo, el fraile regresó a México asegurando haber visto con sus propios ojos ciudades de oro más grandes que la capital novohispana.
Este relato revivió el mito medieval de los siete obispos que, huyendo de la invasión musulmana en España, habrían fundado siete ciudades de casas doradas allende los mares. Coronado, cegado por esta posibilidad, invirtió 50,000 ducados de su propia fortuna para financiar la que sería una expedición monumental.
3. La partida de la Gran Expedición (1540)
El 23 de febrero de 1540, la expedición partió de Compostela con una pompa inusitada. El cuerpo expedicionario era una ciudad itinerante:
- Composición: Entre 300 y 350 soldados españoles, de los cuales muchos eran caballeros e hidalgos.
- Aliados Indígenas: Un contingente masivo de entre 800 y 2,000 guerreros mexicas, tlaxcaltecas y tarascos.
- Logística: Cerca de 7,000 cabezas de ganado (caballos, mulas, ovejas y cerdos) para asegurar el alimento.
Mendoza planeó una operación combinada: mientras Coronado avanzaba por tierra, una flota al mando de Hernando de Alarcón remontaría la costa del Pacífico para abastecerlos. Sin embargo, la inmensidad del territorio y el desconocimiento geográfico hicieron que ambas fuerzas nunca lograran encontrarse.
4. El choque con la realidad: la desilusión de Cíbola
Tras meses de marcha penosa por desiertos polvorientos, el 7 de julio de 1540 Coronado alcanzó finalmente Hawikuh, la primera de las ciudades de Cíbola. La decepción fue absoluta: en lugar de muros dorados, encontraron un poblado modesto de piedra y adobe.
Los indios zuñi ofrecieron una feroz resistencia. Coronado, en un intento de asalto personal, fue derribado por una piedra lanzada desde las azoteas, salvando la vida solo gracias a su celada de acero. Tras una hora de combate, los españoles capturaron el pueblo para saciar su hambre con los almacenes de maíz. Fray Marcos de Niza, repudiado por sus compañeros tras descubrirse sus falacias, fue enviado de regreso a México para evitar que fuera linchado.
5. El descubrimiento del Gran Cañón y el río Colorado
Mientras reposaba en Cíbola, Coronado envió pequeñas partidas a explorar los alrededores. Estos destacamentos realizaron algunos de los hallazgos geográficos más importantes de la historia:
- El Gran Cañón: El sargento García López de Cárdenas fue el primer europeo en contemplar el Gran Cañón del río Colorado en septiembre de 1540. Los españoles quedaron atónitos ante la profundidad de la barranca, que parecía tener más de tres leguas de ancho. Intentaron descender al río, pero la asfixiante verticalidad lo hizo imposible.
- Acoma: Hernando de Alvarado descubrió el peñol de Acoma, una ciudad indígena construida sobre una roca inexpugnable, que describió como un lugar asombroso y casi inaccesible.
- El Delta del Colorado: Por mar, Hernando de Alarcón descubrió la desembocadura del río Colorado, que bautizó como Nuestra Señora de la Buena Guía, y logró remontarlo en canoas hasta la unión con el río Gila.
6. La guerra de Tiguex y la crueldad de los conquistadores
El invierno de 1540-1541 fue uno de los más rigurosos registrados en la zona. Coronado trasladó su campamento a la región de Tiguex (cerca de la actual Bernalillo, Nuevo México), una zona fértil que parecía capaz de abastecer a sus tropas.
Sin embargo, la relación con los indígenas se deterioró rápidamente debido a las requisiciones forzosas de mantas y alimentos. La tensión estalló en una guerra abierta que duró varios meses:
- Cerco de Moho: Los españoles asediaron el poblado de Moho durante dos meses. Cuando los indígenas, agotados por la falta de agua, intentaron huir, muchos fueron masacrados o esclavizados.
- Aperreamiento y tortura: Se cometieron actos de gran crueldad. Algunos guías que intentaron extraviar a las tropas fueron condenados a morir devorados por los perros de guerra. Estas acciones marcaron el juicio posterior de residencia al que fue sometido Coronado.
7. El espejismo de Quivira y el fin de la odisea
En Tiguex, los españoles conocieron a un cautivo indígena al que apodaron "El Turco" por su aspecto. Este les habló de una tierra al noreste llamada Quivira, donde los peces eran tan grandes como caballos y los árboles estaban adornados con cascabeles de oro.
En abril de 1541, Coronado partió con un grupo selecto de jinetes hacia las Grandes Praderas de Texas, Oklahoma y Kansas. Durante la marcha, se maravillaron ante las inmensas manadas de "vacas salvajes" (bisontes), que los españoles veían por primera vez.
Tras seis semanas de cabalgata, llegaron a Quivira (cerca de la actual Wichita, Kansas). La realidad volvió a ser amarga: Quivira era un asentamiento de indios wichita que vivían en chozas de paja y no poseían metal alguno. "El Turco" admitió finalmente que había engañado a los españoles siguiendo órdenes de los caciques de Tiguex, quienes esperaban que los extranjeros murieran de hambre en las llanuras. Coronado ordenó su ejecución inmediata por medio del garrote.
8. El retorno y el legado olvidado
Desilusionado y físicamente quebrantado tras sufrir una grave caída de su caballo que puso en riesgo su vida, Coronado decidió abandonar el proyecto de colonización. En la primavera de 1542, inició el regreso a México con apenas un centenar de sus hombres.
Consecuencias de la expedición:
- Recepción del Virrey: Mendoza recibió a Coronado con frialdad absoluta, reprochándole el abandono de la empresa y los gastos inmensos sin retorno económico.
- Juicio: Fue sometido a un proceso por mala gestión y crueldad con los nativos, del cual quedó absuelto de los cargos más graves, pero su prestigio nunca se recuperó.
- Muerte: Coronado murió el 22 de septiembre de 1554 en la Ciudad de México, pidiendo subsidios a la corona para pagar sus deudas.
Aunque en su época se consideró un fracaso total porque no halló el oro de los Incas o Aztecas, hoy reconocemos que Coronado fue el verdadero conquistador del Oeste americano tres siglos antes que los anglosajones. Su marcha inmemorial abrió un continente entero y dejó constancia de las extraordinarias culturas que habitaban aquellas latitudes extremas.
Bibliografía consultada:
- Canales Torres, Carlos. El oro de América. Madrid: EDAF, 2016.
- Castañeda de Nájera, Pedro. Relación de la jornada de Cíbola. (Crónica original de la expedición).
- Martínez Laínez, Fernando y Canales Torres, Carlos. Banderas Lejanas: La exploración, conquista y defensa por España del territorio de los actuales Estados Unidos. Madrid: EDAF, 2009.
- Rojo Pinilla, Jesús. Los Invencibles de América: Los conquistadores españoles. 2016.
- Sallmann, Jean-Michel. Indios y conquistadores españoles en América del Norte. Madrid: Alianza Editorial, 2018.
- Thomas, Hugh. Quién es quién de los conquistadores. Barcelona: Salvat Editores, 2001.
Comentarios
Publicar un comentario