El siglo XVI comenzó con el estallido de un duelo colosal por la hegemonía de la Cristiandad occidental. En un extremo del tablero geopolítico figuraba Francisco I de Valois , el brillante y elegante rey de Francia; en el otro, el joven Carlos V de Habsburgo , Soberano de los Países Bajos, Rey de España y Emperador electo del Sacro Imperio Romano Germánico. Ambos monarcas encarnaban dos visiones contrapuestas del poder, el honor y la dinastía, pero compartían una misma e insaciable ambición sobre un territorio estratégico crucial: Italia. Carlos V visitando al rey Francisco I prisionero en Madrid. El punto culminante de esta rivalidad no se libró con diplomacia, sino sobre el barro sangriento de la Batalla de Pavía (24 de febrero de 1525) . Aquel día, la flor y nata de la caballería francesa fue aplastada por la innovadora e implacable combinación bélica de los arcabuceros hispanos y los lansquenetes ( temidos soldados mercenarios de infantería alemana de los siglo...
La Calzada de los Gigantes, al norte de la isla de Irlanda, es un misterioso efecto volcánico. La regularidad de estas piezas de basalto parece obra de magos. No es extraño que un lugar semejante haya generado tantas leyendas a su alrededor. Su mismo nombre, la Calzada de los Gigantes, recuerda una de ellas: el grandullón Fionn McCumhaill, que vive en la costa septentrional de Irlanda , se enamora de la novia de un gigante escoces y, para ir a su encuentro, construye una calzada con grandes bloques de roca por encima del mar. Lógicamente todo ello no es del agrado de su contrincante, que acaba destruyendo el camino de piedra.