La presencia de la Monarquía Hispánica en Norteamérica no se limitó a los desiertos del Suroeste o los pantanos de Florida; la soberanía española se extendió hasta las gélidas tierras de Alaska , marcando el límite más septentrional de un imperio que fue el primero en abarcar cinco continentes. Durante el siglo XVIII, ante el avance de los exploradores rusos desde Siberia, España desplegó una serie de expediciones estratégicas y científicas para cartografiar, defender y reclamar el dominio de la costa del Pacífico Noroeste, consolidando lo que se conoció como el " Lago Español ". Recreación de las expediciones marítimas españolas llegando a las extremas costas del Lejano Norte. El legado de los 250 topónimos españoles Uno de los vestigios más asombrosos y desconocidos de esta gesta es la permanencia de más de 250 nombres geográficos en español que aún figuran en el mapa oficial de Alaska. Ciudades y puertos como Valdez y Córdoba representan hoy los topónimos en ...
Puede parecer una exageración histórica, pero en 1975 el gobierno español liderado por Carlos Arias Navarro llegó a sopesar seriamente la posibilidad de entrar en guerra con Portugal. La revelación salió a la luz en 2008 a través del diario El País , basándose en documentos desclasificados de los Archivos Nacionales de Washington que detallan las tensas relaciones entre ambos países en plena Guerra Fría. El contexto no era menor. Estados Unidos buscaba renegociar la presencia de sus bases militares en España, mientras el régimen español aspiraba a contar con el respaldo de Washington para su futura entrada en la OTAN. En ese delicado equilibrio geopolítico, Portugal se convirtió en una preocupación estratégica de primer orden. La Revolución de los Claveles y el giro político portugués El 25 de abril de 1974, un grupo de militares portugueses de izquierdas derrocó al régimen dictatorial de Marcelo Caetano en lo que se conocería como la Revolución de los Claveles . El golpe contó con u...
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