El Códice Calixtino y su "odio" a los navarros: las feroces descripciones de la primera guía turística de la historia
El Códice Calixtino, Liber Sancti Jacobi, no es solo un tesoro litúrgico del siglo XII; es, para muchos historiadores, la primera guía turística de la historia. Sin embargo, tras sus páginas de milagros y cánticos, se esconde un relato cargado de prejuicios, xenofobia y descripciones tan brutales que hoy resultarían escandalosas. El autor de gran parte de este contenido, el clérigo francés Aymeric Picaud, no escatimó en insultos, centrando su ira especialmente en los navarros y los vascos.
¿Quién fue Aymeric Picaud y qué es el Códice?
Atribuido falsamente al Papa Calixto II para ganar prestigio, el Códice fue en realidad compilado y revisado hacia el año 1139 por Aymeric Picaud, un clérigo de Poitou. La obra se divide en cinco libros que cubren desde sermones hasta el famoso Libro V, o Liber Peregrinationis, donde se describen los caminos hacia Santiago de Compostela. El objetivo era claro: exaltar la sede apostólica de Galicia y guiar a los peregrinos, pero también advertirles sobre los "peligros" humanos que encontrarían en la ruta.
El feroz ataque contra los navarros: "Un pueblo colmado de maldades"
Al entrar en tierras hispanas, la pluma de Picaud se vuelve especialmente venenosa. Para el autor, los navarros eran un pueblo bárbaro y hostil a la nación gala. Sus descripciones son una sucesión de epítetos denigrantes: los define como "malvados, perversos, pérfidos, desleales, lujuriosos, borrachos, agresivos, feroces y salvajes".
Uno de los puntos más curiosos y humillantes es la comparación de su lengua con el reino animal. Picaud afirma que, al oír hablar a un navarro, este "te recuerda los ladridos de los perros, por lo bárbaro de su idioma". Incluso se atreve con una etimología falsa y malintencionada: afirma que la palabra "navarro" proviene de non verus, es decir, "no verdadero", sugiriendo que son hijos de una estirpe ilegítima nacida de la masacre que Julio César ordenó contra los hombres de la región.
Los ríos malditos de Navarra
El "misterio" de los ríos mortíferos de Navarra es otro fascinante relato de peligros reales y prejuicios medievales documentado en el Libro V del Códice Calixtino.
Según el autor del Códice, el clérigo Aymeric Picaud, ciertos cursos de agua en territorio navarro no solo eran insalubres, sino letales tanto para los caminantes como para sus cabalgaduras.
El Río Salado en Lorca: el epicentro del peligro
El caso más célebre es el del río llamado Salado, que fluye por el lugar de Lorca. El Códice lanza una advertencia tajante: "¡Cuidado con beber en él, ni tú ni tu caballo, pues es un río mortífero!".
- La emboscada de los carniceros: El autor relata un encuentro siniestro a orillas de este río. Encontraron a dos navarros afilando cuchillos, esperando a que las bestias de los peregrinos murieran tras beber el agua para desollarlas.
- El engaño letal: Al preguntarles si el agua era potable, los navarros mintieron afirmando que sí lo era. Como consecuencia, dos caballos de la comitiva del autor murieron en el acto y fueron desollados por los locales allí mismo.
Otros ríos "venenosos" en la ruta navarra
El Códice extiende la advertencia a otros puntos entre Estella y Logroño:
- Los Arcos y Torres: Se describe una corriente mortífera cerca del primer hospital después de Los Arcos, y otra en la localidad de Torres, peligrosa para animales y personas.
- Cuevas: En la localidad de Cuevas también se menciona un río con propiedades letales.
- Peces nocivos: El autor advierte que todos los ríos entre Estella y Logroño son malsanos y que incluso sus peces son venenosos. Menciona específicamente que comer barbo, anguila o tenca en estas tierras (incluyendo España y Galicia) provoca enfermedades graves o la muerte a los extranjeros.
Contexto histórico y cultural
Más allá de la posible salinidad o contaminación real de las aguas (como sugiere el nombre "Salado"), estas descripciones reflejan la profunda hostilidad del autor hacia el pueblo navarro. En el Códice, los navarros son descritos como un pueblo "bárbaro, colmado de maldades, pérfido y desleal".
Picaud llega a afirmar que un navarro o un vasco mataría a un francés por una sola moneda, y utiliza estos relatos sobre ríos mortíferos para reforzar la imagen de Navarra como un territorio salvaje y peligroso que el peregrino debe cruzar con extrema cautela.
Costumbres "bárbaras" y depravación sexual
El Códice también ataca la intimidad de estas gentes. Describe que los navarros y vascos comen de forma rústica, mezclando todos los platos en una sola cazuela y usando las manos en lugar de cucharas. Pero las acusaciones más graves son de índole moral y sexual:
- Exhibicionismo: afirma que en Vizcaya y Álava, hombres y mujeres se muestran sus partes íntimas mientras se calientan al fuego.
- Bestialismo: lanza la terrible acusación de que los navarros "fornican incestuosamente con el ganado", llegando a decir que colocan protecciones en sus mulas para que nadie más pueda acceder a ellas.
- Crueldad con el peregrino: relata que antes de que el cristianismo se consolidara, los navarros tenían la costumbre de asaltar a los peregrinos, montarlos como si fueran asnos y finalmente matarlos.
Otros pueblos bajo la lupa de Picaud: Vascos, Gascones y Castellanos
Aunque Navarra se lleva la peor parte, otros pueblos no se libran de la crítica feroz:
- Los Vascos: Son descritos como gentes de "rostros feroces" cuyo idioma pone terror en el alma de quien lo contempla. Los recaudadores de portazgo vascos son tildados de "malvados" que asaltan a los caminantes con garrotes para exigir tributos ilegales.
- Los Gascones: Se les define como "parlanchines, burlones, libidinosos y borrachos". Picaud advierte especialmente sobre los barqueros de San Juan de Sorde, quienes, según él, cobran abusivamente y se alegran cuando los peregrinos se ahogan para quedarse con sus despojos.
- Los Castellanos: Aunque reconoce que su tierra está llena de tesoros, afirma tajantemente que Castilla está "llena de hombres malos y viciosos" y carece de arbolado.
- Los Gallegos: Curiosamente, por ser el destino final, Picaud es algo más clemente, diciendo que son el pueblo que más se asemeja a los franceses, aunque los califica a su nobleza y sus gentes "muy iracunda y litigiosa".
Otros peligros en el Camino de Santiago
Además de los ríos mortíferos de Navarra, Aymeric Picaud describe en el Libro V del Códice Calixtino una serie de peligros físicos, humanos y ambientales que acechaban a los peregrinos durante su viaje a Santiago.
Peligros de la naturaleza y el terreno
- Las Landas bordelesas: Esta región es descrita como un territorio desolado, carente de pan, vino, carne y fuentes de agua. Los caminantes se enfrentaban a dos grandes amenazas: arenas movedizas que podían hundirlos hasta las rodillas y enormes moscas (tábanos y avispas) que atacaban ferozmente el rostro de los viajeros en verano.
- Montes escarpados: El ascenso al Port de Cize se presenta como un desafío físico extremo, con ocho millas de subida y otras ocho de bajada, cuya altura era tal que parecía que se podía "palpar el cielo con la mano".
Amenazas de los lugareños y delincuentes
- Barqueros de San Juan de Sorde: Picaud lanza una condena absoluta contra los barqueros de esta zona de Gascuña. Según el autor, utilizaban barcas minúsculas (hechas de un solo tronco) y las sobrecargaban deliberadamente para que zozobraran y los peregrinos se ahogaran, permitiendo a los barqueros apoderarse de sus pertenencias.
- Recaudadores de portazgo malvados: En localidades como Ostabat y Saint-Jean-Pied-de-Port, los cobradores de impuestos son descritos como criminales armados con dos o tres garrotes. Estos hombres asaltaban a los peregrinos para exigirles tributos ilegales, golpeándolos violentamente y registrándoles incluso las calzas para quitarles el dinero.
- Hostilidad asesina: El Códice advierte que un navarro o un vasco mataría a un francés por una sola moneda. Además, menciona que antes de la consolidación del cristianismo, los habitantes de los montes tenían la costumbre de asaltar a los peregrinos, montarlos como si fueran asnos y finalmente matarlos.
Riesgos alimentarios y de salud
- Pescados y carnes nocivas: Se advierte seriamente contra el consumo de ciertos pescados en España y Galicia, como el barbo, la anguila y la tenca, afirmando que su ingesta provoca enfermedad o muerte inmediata a los extranjeros. Del mismo modo, sostiene que la carne de vaca y de cerdo de estas tierras resulta dañina para quienes no están acostumbrados a ella.
- Falta de higiene en el hospedaje: En tierras de Gascuña, se describe que los habitantes viven entre suciedad, acostándose todos juntos (amos y sirvientes) sobre un poco de paja podrida, lo que representaba un riesgo sanitario para el peregrino.
Peligros espirituales y sociales
- La falta de caridad: El Códice relata "venganzas divinas" (como incendios o conversiones de pan en piedra) contra aquellos que negaban hospitalidad a los peregrinos, sugiriendo que el desamparo y la falta de acogida eran riesgos constantes en la ruta.
- Corrupción en Santiago: Incluso al llegar al destino, se advertía sobre los engaños de los cambiadores de moneda y otros comerciantes de la ciudad que buscaban aprovecharse de la fe de los romeros.
¿Por qué tanto odio?
Este "odio" no era gratuito. Respondía a una profunda brecha cultural entre la sofisticación cluniacense de la que provenía Picaud y la realidad montañesa y guerrera de la península en el siglo XII. Los navarros y los habitantes de otros reinos eran vistos como enemigos frontales de la nación gala, y el Códice funcionaba como una herramienta de propaganda para proteger a los peregrinos franceses y consolidar la influencia de Cluny sobre el Camino.
A pesar de sus insultos, Picaud reconoce una única virtud en los navarros: su valentía en el campo de batalla y su cumplimiento en el pago de los diezmos al altar. Sin duda, el Códice Calixtino es una ventana fascinante no solo a la espiritualidad medieval, sino a la psicología de una época donde el "otro" era visto como un monstruo a evitar.
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