La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna: la primera epopeya sanitaria global de la historia

  

A principios del siglo XIX, el mundo se enfrentaba a un enemigo invisible y devastador: la viruela. Esta enfermedad no respetaba fronteras, clases sociales ni edades, diezmando poblaciones enteras tanto en la Europa peninsular como en los vastos territorios de ultramar del Imperio Español.


En este contexto de desesperación y muerte, surgió una de las misiones humanitarias más asombrosas y ambiciosas jamás concebidas: la Expedición Balmis.



El azote de la viruela y el contexto histórico


Durante el siglo XVIII, la viruela era una presencia constante y aterradora. Las epidemias no solo afectaban al pueblo llano, sino que incluso penetraban los muros de los palacios reales, infectando y matando a miembros de la familia real española.

Un punto de inflexión crucial ocurrió en 1798, cuando la infanta María Luisa, hija de Carlos IV, contrajo la enfermedad. Aunque sobrevivió, las secuelas desfiguraron su rostro, lo que sensibilizó profundamente al monarca y lo impulsó a buscar una solución definitiva para proteger a su familia y a sus súbditos.

Ese mismo año, el médico inglés Edward Jenner publicó sus hallazgos sobre la vacuna de la viruela vacuna (Cow Pox), demostrando que la inoculación de este virus bovino proporcionaba inmunidad contra la versión humana de la enfermedad.

Carlos IV, convertido en el mayor promotor de este avance médico, emitió una Real Cédula en noviembre de 1798 para imponer la inoculación en toda la población, preparando el camino para la mayor hazaña sanitaria de la época.


El gran dilema: cómo transportar la vacuna a través del océano

El descubrimiento de Jenner planteaba un desafío logístico monumental. La vacuna solo duraba unas pocas horas fuera del cuerpo humano y el viaje hacia América se prolongaba durante meses.

Sin refrigeración ni medios de conservación fiables, los intentos de transportar el fluido en cristales o hilos de seda fracasaban debido al clima.

Fue entonces cuando el médico alicantino Francisco Javier de Balmis propuso una solución revolucionaria: utilizar portadores humanos vivos.

La estrategia consistía en inocular el virus a niños sanos de forma sucesiva, manteniendo la cadena de transmisión “brazo a brazo” durante toda la travesía.


Los protagonistas de la expedición

La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna fue una obra colectiva:

  • Francisco Javier de Balmis: director y principal impulsor
  • José Salvany: subdirector y responsable de la ruta sur
  • Isabel Zendal: encargada del cuidado de los niños, considerada la primera enfermera internacional
  • Los niños portadores: 22 huérfanos gallegos que hicieron posible la misión

El inicio del viaje: de A Coruña a Canarias

El 30 de noviembre de 1803, la corbeta María Pita partió del puerto de A Coruña.

La primera escala fue Tenerife, donde la vacunación fue un éxito y se estableció un sistema para distribuir el fluido a otras islas.

El 6 de enero de 1804, la expedición partió hacia América.


Desafíos en América: Puerto Rico y Venezuela

La llegada a Puerto Rico estuvo marcada por la falta de colaboración institucional, debido a conflictos con médicos locales.

En cambio, en Venezuela la expedición fue recibida con entusiasmo, creando la primera Junta de Vacuna de América en 1804.

Ante la expansión de la epidemia, la expedición se dividió en dos rutas.


La ruta de Balmis: América, Filipinas y China

Balmis continuó hacia Cuba, México y posteriormente Asia.

Ante la falta de portadores, recurrió a esclavas y voluntarios para mantener la cadena de vacunación.

En México logró organizar la expedición hacia Filipinas con 26 niños.


El viaje fue extremadamente duro, con condiciones insalubres y maltrato denunciado por el propio Balmis.

En Manila se vacunaron miles de personas y la expedición llegó incluso a China, introduciendo la vacuna en Macao y Cantón.


La ruta de Salvany: sacrificio en América del Sur

La expedición dirigida por José Salvany fue especialmente trágica:

  • Naufragio en el río Magdalena
  • Enfermedades graves y pérdida de visión
  • Hostilidad de la población en Perú
  • Viajes extremos por los Andes

A pesar de todo, continuó vacunando en Ecuador, Perú y Bolivia hasta su muerte en Cochabamba en 1810.


Logros y legado de la expedición Balmis

La expedición no solo vacunó a cientos de miles de personas, sino que sentó las bases de la salud pública moderna:

  • Creación de Juntas de Vacuna
  • Formación sanitaria local
  • Distribución de tratados médicos
  • Primer modelo de cooperación internacional sanitaria

El propio Edward Jenner reconoció su magnitud como una de las mayores hazañas médicas de la historia.


Conclusión: una lección para el mundo moderno

La expedición Balmis fue durante mucho tiempo olvidada, pero su legado sigue vigente.

Su espíritu resurgió simbólicamente en la Operación Balmis durante la pandemia del COVID-19.

Demostró que la combinación de ciencia, voluntad política y compromiso humano puede cambiar el curso de la historia.

Gracias a esta gesta, la viruela se convirtió en la única enfermedad humana erradicada.




Bibliografía 

Ramírez Martín, S. M. (1999). La mayor hazaña médica de la Colonia. La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna en la Real Audiencia de Quito. Ed. Abya-Yala.

Tuells, J. & Ramírez, S. M. (2003). Balmis et variola. Generalitat Valenciana.

Díaz de Yraola, G. (1948). La vuelta al mundo de la Expedición de la Vacuna. CSIC.

Palacián de Inza, B. (2020). BALMIS: La expedición (s. XIX) y la operación (s. XXI). Documento Informativo IEEE.

Veiga de Cabo, J., et al. (2007). La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803-1810). Instituto de Salud Carlos III.

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