Mucho antes de que el cine de Hollywood mitificara la "conquista del Oeste", las enseñas hispanas ya ondeaban sobre las praderas, pantanos y bosques de los actuales Estados Unidos, habiendo combatido o pactado con casi todas las legendarias tribus indias como los apaches, comanches, cherokees, navajos y sioux . Durante más de tres siglos (1513-1821), España exploró y defendió un territorio inmenso que se extendía desde el Río Grande hasta las gélidas costas de Alaska, forjando una relación compleja de luces y sombras con los nativos que dista mucho de la narrativa tradicional anglosajona. Representación histórica del primer encuentro entre las expediciones hispanas y las tribus de las Grandes Praderas. 1. Hernando de Soto: los cherokees En mayo de 1539, Hernando de Soto desembarcó en la bahía de Tampa (Espíritu Santo) con una fuerza sin precedentes: 9 navíos, cientos de caballos y una piara de cerdos que serviría como despensa móvil. A diferenc...
Atacado varias veces a lo largo de su historia, el imperio jemer sucumbió en el siglo XV y su antigua capital cayó en el abandono, hasta que Henri Mouhot la redescubrió en 1860.
Casi un centenar de templos se oculta entre la jungla camboyana. Estas construcciones sagradas de hace ocho siglos intentan sobrevivir ante el feroz ataque de la vegetación tropical.
Los monarcas jemeres
Preah Khan es sólo uno del casi centenar de templos que adornan este rincón bañado por el lago Tonle Sap y a escasos kilómetros de la población de Siem Reap. Y es que, entre los siglos XIII y XIV, los monarcas jemeres eligieron este enclave para levantar sus sucesivas capitales. Hubo, por supuesto, viviendas y palacios, aunque, edificados con materiales perecederos como la madera, que acabaron sucumbiendo al ataque de la jungla.
Del hinduismo al budismo
Los santuarios eran hinduistas como sus constructores, pero al final del siglo XV pasaron a honrar a las deidades budistas: así, las construcciones de las primeras épocas siguen un mismo patrón, con una torre central que simboliza el Monte Meru o morada de los dioses del hinduismo, como Shiva o Vishnu. El ejemplo más impresionante es Angkor Wat, con su perfecta simetría y muros decorados por miles de figuras en bajorrelieve.
De la etapa budista destaca el Bayón, el principal templo del complejo amurallado de Angkor Thom. Desde la distancia es como un informe montículo pétreo, pero al acercarse se distinguen sus 54 torres, cada una formada por cuatro enormes caras del Buda de la Compasión.
Hasta Siem Reap llegan vuelos desde Bangkok, Hanoi y otras capitales del sudeste asiático. Otra posibilidad es acceder por barco, remontando el Tonle Sap desde la capital Phnom Penh.
En Siem Reap se alquilan coches con conductor, motos o bicicletas para recorrer el complejo. Si se opta por ir con conductor, este puede servirle de guía, pues conocen a la perfeccion las mejores rutas.

.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario