Mucho antes de que el cine de Hollywood mitificara la "conquista del Oeste", las enseñas hispanas ya ondeaban sobre las praderas, pantanos y bosques de los actuales Estados Unidos, habiendo combatido o pactado con casi todas las legendarias tribus indias como los apaches, comanches, cherokees, navajos y sioux . Durante más de tres siglos (1513-1821), España exploró y defendió un territorio inmenso que se extendía desde el Río Grande hasta las gélidas costas de Alaska, forjando una relación compleja de luces y sombras con los nativos que dista mucho de la narrativa tradicional anglosajona. Representación histórica del primer encuentro entre las expediciones hispanas y las tribus de las Grandes Praderas. 1. Hernando de Soto: los cherokees En mayo de 1539, Hernando de Soto desembarcó en la bahía de Tampa (Espíritu Santo) con una fuerza sin precedentes: 9 navíos, cientos de caballos y una piara de cerdos que serviría como despensa móvil. A diferenc...
En el corazón de Filipinas se alzan 1.776 montículos casi idénticos. Podría ser una huevera interminable. O la plasmación de las montañas de un dibujo infantil. Su nombre (Chocolate Hills) se deriva del color marrón que cobran en la estación seca.
Sin embargo, la mayor parte del año son de un verde intenso. Desde lo alto de una de ellas, el paisaje es casi irreal. Los montículos se pierden en el horizonte a lo largo de un giro de 360 grados.
Emplazadas en la isla de Bohol, del archipiélago de las Visayas, en el corazón de Filipinas, las Colinas de Chocolate componen una de esas raras formaciones geológicas que crean paisajes de leyenda.
Los filipinos tienen la suya para explicar la existencia de estos 1.776 montículos casi idénticos, que varían en altura éntrelos 100 y los 500 metros: son las piedras que dos gigantes se lanzaron en una feroz lucha en la que ninguno salió vencedor.
Un antiguo fondo marino
Los geólogos no han alcanzado un consenso sobre el origen de tan peculiar escenario, aunque una placa de bronce, situada en lo alto del observatorio principal, asegura que se trata de un prehistórico fondo marino esculpido por corrientes de agua. Sea como fuere, lo cierto es que muchos apodan ya al conjunto "la octava maravilla del mundo", y el lugar se ha convertido en todo un atractivo turístico.
Un antiguo fondo marino
Los geólogos no han alcanzado un consenso sobre el origen de tan peculiar escenario, aunque una placa de bronce, situada en lo alto del observatorio principal, asegura que se trata de un prehistórico fondo marino esculpido por corrientes de agua. Sea como fuere, lo cierto es que muchos apodan ya al conjunto "la octava maravilla del mundo", y el lugar se ha convertido en todo un atractivo turístico.
Turismo en las Colinas de Chocolate
El gobierno le Otorgó el calificativo de Monumento Nacional Geográfico en 1988, y con él la pequeña somnolienta isla de Bohol ha visto impulsada de forma dramática su industria turística. Afortunadamente, aún es posible disfrutar de las Colinas de Chocolate en calma, pues sólo dos de ellas cuentan con infraestructuras destinadas a viajeros. Y lo mismo sucede con el resto de la isla. Sus densos bosques, que se mantienen casi vírgenes, son el lugar ideal para perderse después de una visita a las Colinas de Chocolate.
Cómo llegar
Cómo llegar
La puerta de entrada a las islas Visayas es Cebú. Desde allí se llega en ferry a Bohol. Y desde la capital de la isla, Tagbilaran, no hay mas que alquilar un coche para recorrer las Colinas de Chocolate o coger el autobús local hasta Carmen..
La mejor época para visitar la zona es en verano. Las colinas hacen honor a su nombre adquiriendo tonos ocres aunque las vistas más espectaculares es en primavera para contemplar el esplendor de la vegetación.
Para conocer más: www.bohol.ph
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