lunes, 4 de marzo de 2013

Desapariciones misteriosas: el niño pintor de Málaga

Es uno de los casos más desconcertantes e inquietantes al que se han enfrentado las fuerzas de seguridad españolas. Un caso sin resolver. Una desaparición misteriosa.

El 6 de abril de 1987, David Guerrero Guevara desapareció. Tendría ahora cerca de los cuarenta años.

El “niño pintor” de Málaga, como fue apodado, cruzó los escasos cien metros que separaban el portal de su casa de la parada del autobús. Nunca más se supo de él. Era un muchacho normal, aficionado a la pintura. De hecho, ese 6 de abril era un día especial para David ya que sus cuadros iban a ser expuestos en una galería de arte muy popular situada en la calle Parcent.

Por ello, tras regresar junto con su hermano del colegio, sobre las 6 de la tarde comió algo y se cambió de ropa. Era un día importante, su primera exposición y no pretendía perdérsela por nada del mundo. 
 
La desaparición de David Guerrero Guevara

Sin embargo, David nunca llegó a la galería de Arte. La última vez que alguien le vio fue en el portal de su casa, situada en la calle Sargento García, cuando se dirigía a la parada del autobús.

A las pocas horas de su marcha, sus padres comenzaron a inquietarse. Era extraño que tardara tanto en volver a casa ya que nunca se retrasaba. Pasaron las horas y su padre se dirigió a la galería de arte pero, incomprensiblemente, no había acudido a su propia exposición.

El tiempo transcurría y David no regresaba. A las 24 horas, sus padres pusieron la pertinente denuncia en la comisaría de policía e inmediatamente la investigación se puso en marcha. Se escudriñaron los lugares más recónditos de la capital malagueña y alrededores durante meses.

Sin pistas

La desaparición causó consternación en toda la ciudad y sus gentes se volcaron en su búsqueda sin resultado alguno. La policía no era capaz de encontrar pista alguna ya que nadie le había visto salir de su domicilio pese a que ciertos testigos de escasa credibilidad aseguraban que se habían cruzado con él; alguno incluso aseguró que se había volatilizado antes sus ojos.

Las pistas sobre su paradero eran seguidas minuciosamente pero todas resultaron ser falsas. Se le buscó en Portugal y en Suiza pero las investigaciones fueron infructuosas. “El gran problema con el que nos hemos topado es que nadie lo vio salir de su casa, lo que nos hace suponer - y recalco que es una hipótesis - que probablemente lo esperaban. Además, ese día se dieron unas circunstancias especiales ya que coincidió con la visita de S. M. la reina Sofía a Málaga y, puesto que esa zona correspondía a uno de los itinerarios trazados, había una rigurosa vigilancia, tanto de policías de paisano como de uniforme, lo que nos induce a descartar que fuera introducido a la fuerza en un vehículo”. Afirmaba el comisario José María García Calabuig, uno de los encargados del caso.

Una familia desesperanzada

Durante años la búsqueda continuó pero las pistas eran escasas. Su familia desesperada aguarda su vuelta con pocas esperanzas después de 25 años. “Es una cosa muy rara porque mi niño era un niño que, como he dicho tantas veces, no tenía amigos. Él no iba a jugar a la calle porque no le gustaba. Sólo estaba con su hermano, siempre pintando”. Afirmó la madre a la revista 'Enigmas' tras años de silencio.

El misterio continúa y nada se sabe de aquel joven que una tarde de abril de hace más de 25 años desapareció sin dejar rastro para no volver jamás. Todo el dolor de la familia quedó plasmado en un llamamiento de su hermano, durante las navidades de aquel triste año 1987.

“Hermano David, ya hace nueve meses que saliste de casa y ni nosotros, ni nadie más, sabe de ti desde aquel 6 de abril que desapareciste. Estas navidades tu ausencia se hace mucho más grande y dolorosa. Si me estas escuchando, David, que sepas que te habla tu hermano, tu amigo, tu compañero en esa pasión, tuya y mía, de la pintura. Aquí está esperándote toda la casa. Mamá ya no tiene lágrimas de tanto llorar. Papá, llora para adentro como los hombres. Nuestro hermano Jorge, igualmente, vive en la esperanza de tu regreso. Te propongo una cosa: vuelve. Da señales de vida. Vuelve para hacernos las navidades más felices del mundo. Aquí te esperamos, junto a la mesa y la silla. Tu silla, tu sitio, tu lugar y tu comida… Tenemos una cosa: esperanza, ilusión en que volverás. Regresa a tu casa David”.

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