sábado, 2 de noviembre de 2013

Monstruos de río: la invasión del siluro en España

A fínales de los 70, empezó a rumo­rearse entre los pes­cadores aragoneses que en unas zonas muy concretas de la cuenca del Ebro se había avistado un enorme pez que nadie había sido capaz de identificar. 

Las primeras captu­ras revelaron que se trataba de ejempla­res del Silurus glanis, un depredador hasta entonces descono­cido en las aguas españolas originario de los ríos de Asia y Centroeuropa que puede pesar más de un cuarto de tone­lada y rondar los 5 metros de largo. 


Po­co después, Roland Lorkowski, un biólo­go alemán experto en ecosistemas flu­viales, admitió que en 1974 había intro­ducido por su cuen­ta en el río Segre, 32 alevines proceden­tes del Danubio. Su intención -que entonces no castigaba la Ley- había sido repoblar los embal­ses de Mequínenza y Ribarroja con alguna especie carnívora que contuviera la explosión demográfi­ca de carpas que se había producido en el área. Hoy se sos­pecha que esta es­pecie invasora, que se alimenta desde pequeños peces, anfibios e incluso hasta patos, podría colonizar tam­bién en los próximos años las cuencas del Ter y del Tajo.

El siluro, en los últimos años, ha sido introducido de manera ilegal en embalses, pantanos o ríos como el Guadalquivir que poco a poco van esquilmando la fauna original de nuestras reservas de agua dulce como así han denunciado diversas organizaciones ecologistas sin que las autoridades por el momento hayan tomado cartas en el asunto. 

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