miércoles, 13 de noviembre de 2013

La delirante historia del hombre más perverso del mundo: Aleister Crowley

Durante la primera mitad del siglo XX, Edward Alexander Crowley fue consi­derado «el hombre más perverso del mundo» debido a sus prácticas ocultas. 

Nació en Leamington, Warwickshire, en Gran Bretaña, el 12 de octubre de 1875. Era hijo de un industrial cervece­ro, muy religioso y puritano. Su fanatis­mo provocó en el pequeño Crowley el rechazo hacia la sociedad establecida y el deseo irrefrenable de transgredir to­das las normas éticas, a pesar de que había estudiado en la Universidad de Cambridge. Crowley tenía además una fijación sexual morbosa que le hizo se­ducir a una criada a la edad de 14 años.

La iniciación de Aleister Crowley

A los 19 años, encontró un libro de magia titulado The Kabbalah Univeiled, reescrito por S.L. Mathers. Su lec­tura le abrió los ojos al universo del ocultismo. Su interés fue rápidamente acrecentado por otro libro: Magia Ce­remonial, escrito por A.E. Waite, cuya lectura le inició en los secretos de la magia. En 1895, decidió separarse de sus orígenes, dedicarse a la magia ne­gra y cambiar su nombre de pila por el de Aleister.

La Golden Dawn

En el verano de 1898, mientras es­calaba los Alpes suizos, en Zermatt, co­noció al ocultista y alquimista Julián L. Baker, quien, más tarde, en Londres, le presentaría a otro joven investigador de lo oculto llamado George Cecil Jones. Cecil era miembro de la orden mágica secreta «Hermetic Order of the Golden Dawn» (el Alba Dorada o Alba de Oro), depositaria de las más antiguas tradiciones ocultistas (hermetismo, cábala, etc.), quien le introdu­jo en la misma, y con ello en el conoci­miento de los arcanos secretos del anti­guo esoterismo.

La madre de todas las rameras 

Aleister Crowley de­dicó su vida al estu­dio de lo oculto. Viajó por todo el mundo y sedujo tanto a hom­bres como a muje­res, y, en ocasiones, llegó a persuadir a sus amantes para que representa­ran a su perso­naje predilecto, la Mujer Escar­lata de la Biblia, también llama­da Madre de las Rameras.

Su interés y la gran capacidad de asimilación hicieron posible que Crowley ascendiera rápidamente en el seno de la Golden Dawn. Fue aceptado el 18 de noviembre de 1898 como neófito y en mayo de 1899, ya había alcanzado la categoría máxima entre los miem­bros de primer orden. Rápidamente subió los niveles del segundo orden e intentó con­vertirse en el «Gran mago supremo».

Opio, cocaina y hachís

Se instaló en una casa cerca de Loch Ness (Lago Ness), en Boleskine, Esco­cia, donde se autonombró «Laird de Boleskine» (en es­cocés «Laird» significa «Se­ñor»). En este lugar se inició en la práctica de la magia de Merlín el Mago, que consistía en la Magia Sacra productora de contactos con espíritus supe­riores en el plano astral. Empezó a uti­lizar hachís, opio y cocaí­na, ya que,se­gún decía, le abrían las puertas a otros mundos.

La Revuelta de los Magos

En diciembre de 1899, Crowley se creyó capacitado para alcanzar un alto grado dentro de la Golden Dawn. Los magos de la orden, en Londres (Dr. W. Westcott, W. Woodman, W.B. Yeats y Florence Farr), no lo consideraron sufi­cientemente preparado. Entonces, se fue a París para que el mago supremo, Samuel Liddell MacGregor Mathers, lo elevara a la máxima categoría. Al parecer, Mathers le ayudó. De vuelta a Londres, Crowley cambió las cerraduras de todas las puertas de la Golden Dawn, lo que provocó el recha­zo de sus compañeros. 

La disolución de la orden 

Pasaron unos años de enfrentamientos pero las actividades mágicas secretas continuaron acabando por provocar proble­mas graves en algunos sectores de la sociedad, que la prensa se encargó de difundir. Al parecer, en uno de sus ri­tuales se produjo la violación de una muchacha de 16 años. Hubo escánda­los sucesivos que motivaron denuncias contra la Golden Dawn. En 1901, la justicia ordenó la disolución de la orden. Crowley salió huyendo de Inglaterra an­tes de que el escándalo le alcanzara. 

La Gran Bestia 666: el Anticristo del Apocalipsis

A fines de 1900, Crowley apareció en México. Estaba practicando yoga, estudiando la cabala y formándose en los secretos más profundos de la ma­gia. Fue allí precisamente donde se produjo la metamorfosis de convertirse en un gran mago, según confesó el propio Crowley. Tomó como nombre mágico «la Gran Bestia 666», y se autoproclamó la personificación del mal, el Anticristo del Apocalipsis.

Lucha entre magos

En 1902. Crowley se presentó en París y le propuso a Mathers, fundador de la Golden Dawn, reactivar la orden en Inglaterra, nombrándole a él la má­xima categoría de la secta. Mathers no aceptó. Ello provocó una guerra entre los dos magos lanzándose terribles mal­diciones que ocasionaron en ambos la pérdida de la salud, de sus animales y de sus servidores. Crowley llegó a pro­vocar la debilitación total de Mathers hasta causarle la muerte en 1918. 

La Magia de los Espíritus

Crowley regresó a Inglaterra. Con 28 años se casó con una viuda llamada Rose Kelly, que era médium. A través de ella se comunicaba con los espíritus del más allá. El dios egipcio Thoth comunicó a Crowley que tenían que co­nocer sus enseñan­zas mágicas, y Crowley y Rose se trasladaron a la In­dia, Ceilán (actual Sri Lanka) y a Egip­to, viajando con el pomposo nombre de príncipe y prin­cesa Chio Khan.

El libro de la ley y el contacto con los espiritus

El 8 de abril de 1904, su esposa Rose, bajo trance, entró en contacto con el espíritu de Aiwass, uno de los Maestros Ocultos, y por el procedimien­to de escritura auto­mática (psicografía) le dictó las ense­ñanzas secretas que debían impartir. De ello surgió un docu­mento esotérico en forma de libro lla­mado The Book of Law («El libro de la  ley»). En estos conocimientos, Crowley encontró las bases mágicas de todas sus enseñanzas posteriores basadas en la libertad del ser humano, las cuales se refundían en el dogma: «Haz lo que quieras». Fundó la orden Silver Star o Astrun Argentinum.

Crowley en el Himalaya 

En 1905, Crowley rea­pareció en Asia, esta vez encabezando una expedición al Himalaya, que tenía por objetivo escalar la montaña de Kanchenjunga (8.585 m, la tercera más alta del mundo), en donde encontraría el manantial de la sabiduría. Durante la ascensión se produjeron enfrentamientos internos que se vieron mortalmente acallados por un alud de nieve y hielo que mató a la ma­yoría de los participantes, menos a Crowley, por supuesto. Poco tiempo después, Crowley se deshizo de su mu­jer abandonándola en la India. 

Expulsado por heroinómano 

En 1910, Crowley ya celebraba rituales negros en los que invocaba directamen­te a Bartzabel, el espíritu de Marte y en su afán de transgredir, Crowley y su secta se dedicaron a la práctica de la magia sexual y establecieron contacto con la OTO (Orden del Temple Orien­tal), que ejercitaba lo mismo. Crowley. «la Gran Bestia», ingreso en la OTO de la que fue expulsa­do en 1914 por heroinómano.

Magia sexual

Crowley utilizaba técnicas sexuales tántricas, y basaba su filosofía de «Haz lo que quieras» en la práctica de la magia sexual (tam­bién llamada magia verde), hasta lími­tes insospechados. La magia sexual era una mezcla de posturas de yoga y conocimientos del tantrismo, cuyo ob­jetivo era destruir temporalmente el yo moral conscien­te, para, con los prejuicios ya perdi­dos, abrir la psique a nuevos estímulos de entidades espiri­tuales y renacer en un nuevo ser. 

La sodomización como forma de magia 

El método con­sistía en la estimu­lación de la energía sexual, que era activada en busca del conocimiento superior. Para conse­guir la iluminación había que aban­donarse al desenfreno orgiástico. Crowley introdujo en esta forma de magia la modalidad de la sodomización, cuyo discípulo per­sonal era Víctor Neuberg. 

Una herencia inesperada

Al inicio de la década de 1920, Crowley se encontraba arruinado y en­fermó de asma. Invocó a sus espíritus guía protectores. Le sobrevino una he­rencia inesperada de 12.000 dólares, que le permitió instalarse en una casa de campo de Cefalú, en Sicilia. Allí construyó la Abadía de Theleme, tem­plo mágico en cuya entrada rezaba el dogma: «Haz lo que quieras». Este cen­tro era un auténtico almacén de drogas de todo tipo. Aquí acudía gran cantidad de gente joven de todo el mundo, que siguiendo a «la Gran Bestia» deseaba iniciarse en los secretos de la magia se­xual. Acabó formando una auténtica secta de mujeres hermosas que sentían devoción por el gran mago. 

Diario de un amigo drogadicto

En este tiempo, Crowley escribió Diary of a Drug Friend («Diario de un amigo drogadicto») y después inició un libro de sabiduría esotérica que tituló Confession. Era un libro de carácter profético en el que auguraba el fin del cristianismo y el nacimiento de una nueva era para la humanidad, a la que llamaba Crowleyandismo, que natural­mente tenía que regenerar el mundo. 

La Gran Bestia 666 

Crowley, convertido en el auténtico Anticristo y proclamado «la Gran Bes­tia», transmitió sus conocimientos ocul­tos en el libro The Mágical Record of the Beast 666 («El Registro Mágico de la Bestia 666») que él mismo escribió. Desvelaba la necesidad de celebración de rituales depravados y sangrientos. La prensa se encargó de difundir el crowleyandismo y sus rituales morbo­sos, que ciertamente ponía en práctica en el templo de Thelema. 

Sacrificios de recién nacidos

En él se practicaba el satanismo, se celebraban misas negras en las que sa­crificaban animales, de los cuales bebían su sangre. Algunas muchachas tuvieron que ser hospitalizadas con síntomas de depravación. En un ritual, uno de los discípulos, después de beberse la san­gre de un gato negro, murió de repen­te. Empezaron los problemas. Se inves­tigó y surgieron indicios razonables de que también se sacrificaban niños re­cién nacidos.

El hombre más perverso del mundo  

El escándalo estalló, y en 1923 Crowley tuvo que abandonar presurosamente Sicilia por orden del gobierno italiano, acusado de haber so­brepasado todas las barreras de la mo­ralidad. La prensa inglesa le calificó co­mo "El hombre más perverso del mun­do" y se le consideró oficialmente el Mago Negro del mundo, el Anticristo. 

A partir de entonces, Crowley empe­zó a comportarse extrañamente, rehu­yendo la publicidad que tanto le había gustado. Se sabía un hombre malvado. Abandonó a sus discípulos, lo que pro­vocó el suicidio de algunos de ellos. En 1929 se casó de nuevo, esta vez con la bella María Theresa Ferrari de Miramar, que, como su anterior mujer, no pudo aguantar tanta presión y él se en­cargó de que enloqueciera. 

El ocaso de la Bestia 

Durante la II Guerra Mundial, algu­nos discípulos intentaron reagruparse en tomo al maestro Crowley, pero él ya se encontraba en un estado de drogadicción y de alcoholismo tan agudo que no podía controlarse. Se retiró cer­ca de la localidad de Hastings, al sur de Inglaterra, donde el 1 de diciembre de 1947 murió de una complicación de bronquitis e insuficiencia cardiaca. 

Su herencia en la música rock  

Tras su muerte, su recuerdo ha pervivido hasta nuestros días gracias a algunas estrellas del rock que se identificaron con Crowley: Jimmy Page, guitarrista de Led Zeppelin, compró la casa Boleskine de Crowley a orillas del Lago Ness y según algunos estudiosos su música está muy relacionada con Crowley. 

Asimismo, La portada del álbum del Sargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band de los Beatles mostraba una imagen, que según Paul McCartney era un retrato de todos sus héroes, y que aparecía el propio Aleister Crowley. También The Door en su disco "13" en la contraportada del disco Jim Morrison y en resto de miembros del grupo aparecían posando junto a un busto de Aleister Crowley.

No hay comentarios:

Publicar un comentario