El trágico fin del buque Serpent
A Costa da Morte, es uno de los litorales más peligrosos del mundo. En sus costas, centenares de embarcaciones han sucumbido al fiero Atlántico.
Uno de los naufragios más populares ocurridos en las costas gallegas fue el del acorazado inglés ‘Serpent’, en el lugar llamado ‘Punta Boi’, un saliente rocoso con forma de cuerno de buey que penetra en el mar, formando con la Punta del Cabo Veo una ensenada donde se encuentra la playa de Trece. De una tripulación de 179 marineros, sólo tres sobrevivieron. Todavía se considera como el peor desastre en la historia de A Costa da Morte.
El Serpent, un acorazado de la Marina inglesa
El barco, de 72 metros de eslora, estaba equipado con tres mástiles y una alargada chimenea en el centro. Fue construido con tecnología en acero galvanizado y soportaba un desplazamiento de 1950 toneladas, alcanzando una velocidad máxima de 17 nudos.
El ‘Serpent’ tenía como misión vigilar a los traficantes de esclavos que operaban en la costa occidental de África.
El naufragio frente a Cabo Vilán
El ‘Serpent’ partió de Plymouth con destino a Sierra Leona el 8 de noviembre de 1890. Tras dos días de navegación, el buque se encontraba cerca del Cabo Finisterre, a la altura del Cabo Vilán, próximo a Camariñas.
En esa época del año, las tormentas eran frecuentes, con olas de más de ocho metros. Durante la noche, el barco se vio envuelto en una fuerte tempestad. La falta de visibilidad, errores de navegación y la débil luz del faro contribuyeron al desastre.
La tragedia en Punta Boi: solo tres supervivientes
De repente, un fuerte impacto detuvo el barco. Había encallado en los afilados escollos de Punta Boi.
El oleaje destrozó el buque en apenas una hora. La tripulación fue arrastrada por las olas cuando intentaban alcanzar los botes salvavidas.
Solo tres guardiamarinas sobrevivieron: Edward Bourton, Frederick Gould y Onesiphorus Luzón, quienes lograron llegar a la playa de Trece y fueron encontrados al amanecer por vecinos de la zona.
La solidaridad de los habitantes de Xaviña
En los días siguientes, el mar devolvió los cuerpos de los marineros fallecidos. Los habitantes de Xaviña atendieron a los supervivientes y colaboraron en la recuperación de cadáveres.
El párroco Manuel María Carrera organizó las labores de rescate junto a los vecinos, encontrándose con una escena devastadora: cuerpos mutilados y restos del naufragio esparcidos por la costa.
El Cementerio de los Ingleses
Ante el elevado número de víctimas, se improvisó un cementerio cerca de la playa de Trece.
Aunque existía oposición a enterrar juntos a católicos y anglicanos, el párroco decidió hacerlo por deber moral, generando tensiones con autoridades eclesiásticas.
Finalmente, el lugar fue consagrado y conocido como el Cementerio de los Ingleses, en Porto do Trigo.
Durante años, barcos británicos rendían homenaje disparando salvas al pasar por la zona.
En 1990, el cementerio fue restaurado, eliminando divisiones religiosas entre los fallecidos.
Conclusión
El naufragio del Serpent sigue siendo uno de los episodios más trágicos de la Costa da Morte.
Más allá del desastre, dejó un legado de solidaridad humana y memoria histórica que aún perdura en Galicia.

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