El episodio del motín de la galera Diana constituye uno de los sucesos más dramáticos y menos conocidos de la Armada Invencible. Aunque a menudo se ha difundido una versión novelesca y llena de inexactitudes sobre este evento, los documentos del Archivo General de Simancas permiten reconstruir con precisión lo ocurrido en la ría de Viveiro.
Las galeras en el Atlántico
La expedición de la Gran Armada contaba con cuatro galeras bajo el mando de Diego de Medrano: la Capitana, la Princesa, la Bazana y la Diana. Estas naves, diseñadas para las calmas del Mediterráneo, resultaron inapropiadas para los temporales del Cantábrico y el Atlántico.
La Diana fue la primera en separarse de la formación poco después de salir de A Coruña en julio de 1588. El capitán de la nave, Pantoja, informó a Medrano que la galera hacía tanta agua que no podía seguir al resto de la flota y que intentaría regresar a un puerto español.
El arribo a Vivero y la traición
La galera entró en el puerto de Vivero el 24 de julio de 1588. La chispa del motín se encendió el 25 de julio, aprovechando que el capitán Pantoja había bajado a tierra para oír misa junto con parte de la gente de cabo.
El plan fue urdido por un forzado francés que estaba herrado (encadenado) en el banco del escandelar, quien convenció a otros cuatro compatriotas para sublevarse, apoderarse de la galera y llevarla a Francia para obtener su libertad. Los amotinados se repartieron cuatro espadas, rodelas y un arcabuz, y saltaron a la crujía de la nave al grito de: "¡Viva Francia, Viva Francia, libertad, libertad, traidores!".
La violenta represión del motín
El intento de toma fue frenado por la rápida intervención de Hernando Lucas, el caporal (cabo de los forzados) que se encontraba en la popa. Armado con una alabarda y ayudado por un soldado y un marinero, Lucas se enfrentó a los sublevados. Durante la lucha:
- El caporal mató al autor principal del motín (el francés del escandelar) e hirió a otro.
- Un amotinado bajó a la cámara de proa con la intención de prender fuego a la pólvora y volar la galera, pero el caporal logró detenerlo a tiempo.
- Otro sublevado intentó cortar la gumena (el cable de amarre) con un hacha para que la nave se alejara de la orilla y evitar el socorro de tierra, pero también fue neutralizado.
En el motín también participó un inglés, quien fue el que proporcionó el hacha para intentar cortar las amarras. Una vez sofocada la revuelta, los implicados fueron puestos en prisiones y se inició el proceso judicial.
Resolución y destino final
Tras el incidente, la galera fue puesta bajo la vigilancia de arcabuceros de tierra y conducida a La Coruña, donde llegó el 6 de agosto. A pesar de que algunas fuentes inglesas y holandesas de la época —como el relato del remero galés David Gwynne— afirmaron que la Diana se había hundido con toda su tripulación o que el motín había tenido éxito, los documentos españoles confirman que la nave se salvó y permaneció en manos de la Corona.
Por el contrario, de las otras tres galeras que navegaron hacia Francia debido a un temporal posterior, la Bazana sí se perdió frente a Bayona, mientras que la Capitana quedó internada en dicho puerto francés y la Princesa logró refugiarse en Pasajes.
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