Los "Templarios" Nazis de Palestina: La increíble historia de la secta alemana que adoró a Hitler en Tierra Santa
Templarios Nazis en Tierra Santa: El auge de la esvástica en Jerusalén y Palestina
Pocas imágenes en la historia resultan tan contradictorias y perturbadoras como la visión de ciudadanos alemanes intercambiando el saludo nazi y luciendo la esvástica en las calles de Jerusalén o Jaffa. Sin embargo, antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, este fue un fenómeno real protagonizado por los "Templers", una secta protestante que pasó de esperar la llegada del Mesías a abrazar fervientemente el ideario de Adolf Hitler en el corazón del futuro Estado de Israel.
El Hotel Fast de Jerusalén luciendo la esvástica nazi en 1937, un contraste visual impactante en la Ciudad Santa.
El origen místico: La Sociedad del Templo
La historia de este grupo comenzó a mediados del siglo XIX con George David Hardegg y Christoph Hoffmann, dos visionarios luteranos que defendían una experiencia religiosa personal y mística. Tras ser expulsados de la Iglesia oficial y declarados apóstatas por sus ideas milenaristas, decidieron que el único camino para propiciar la segunda venida de Cristo era establecer el auténtico "Reino de Dios" en la propia Tierra Santa.
Se autodenominaron "templers" (templarios) bajo la creencia de que cada individuo y su comunidad constituían un templo vivo donde residía el espíritu divino. En 1868, desembarcaron en Haifa y fundaron su primera colonia al pie del Monte Carmelo, levantando casas de estilo alemán con tejados de tejas rojas que contrastaban radicalmente con las construcciones locales.
Pioneros y colonizadores: El éxito de los alemanes en Palestina
A pesar de enfrentarse a enfermedades como la malaria y a un clima hostil, los Templers se convirtieron en motores de modernización en Palestina. Sus logros fueron asombrosos para la época:
- Agricultura moderna: Introdujeron técnicas avanzadas de cultivo y plantaron bosques de eucaliptos para secar pantanos, lo que sirvió de ejemplo para los futuros colonos judíos.
- Infraestructura: Mejoraron las carreteras y establecieron servicios de carruajes entre las principales ciudades.
- Turismo y Banca: Fundaron los primeros hoteles modernos de Tierra Santa y crearon el Banco de la Sociedad del Templo, que llegó a ser una de las entidades financieras más potentes de la región.
Establecieron colonias prósperas en Jaffa (1869), Sarona (1871) y Jerusalén (1873), donde el barrio de Valle de Refaim se convirtió en un centro económico clave gracias a la producción de naranjas y la exportación a Alemania.
La "Nazificación" de las colonias alemanas
La estabilidad de estas comunidades se tambaleó con el ascenso del nazismo en 1933. El Tercer Reich impulsó una política agresiva para reforzar la identidad germana entre sus ciudadanos en el extranjero, revisando los programas educativos de las escuelas alemanas en Palestina para alinearlos con el pensamiento nacionalsocialista.
El artífice de la red nazi en Tierra Santa fue un joven templer llamado Karl Ruff, nacido en Haifa, quien fundó la primera rama del NSDAP en Palestina en 1932. Lo que empezó con un pequeño grupo de seis personas se multiplicó rápidamente. En 1934, ya contaban con más de 200 miembros y delegaciones de las Juventudes Hitlerianas y la Liga de las Doncellas Alemanas operando en Sarona y Jerusalén.
La convergencia de intereses: Amin al-Husseini con Adolf Hitler, un periodo de tensiones extremas en Palestina.
Esvásticas en la Ciudad Santa: Un choque de realidades
Resulta sobrecogedor imaginar que, mientras miles de judíos llegaban a Palestina huyendo del odio en Europa, se encontraban con alemanes haciendo ostentación de simbología nazi en las mismas calles.
- En 1937, con motivo de la coronación de Jorge VI, el Hotel Fast de Jerusalén fue decorado con enormes banderas de la esvástica.
- Los líderes nazis locales, como el profesor Ludwig Buchhalter, instigaban activamente el boicot y los ataques contra los negocios judíos en la ciudad santa.
- Incluso burlaron prohibiciones británicas para participar en referéndums de unificación con Alemania, embarcando a cientos de personas en el buque estadounidense Milwaukee solo para depositar sus votos a favor de Hitler.
El cementerio Templer en Jerusalén, uno de los últimos vestigios físicos de esta comunidad en Israel.
El fin del sueño alemán: Guerra, deportación y exilio
Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido consideró a los Templers como "extranjeros enemigos". Muchos hombres en edad militar fueron llamados a filas por la Wehrmacht o la Gestapo, mientras que sus familias fueron recluidas en colonias que se convirtieron en campos de internamiento.
En 1941, ante el avance de Rommel en el norte de África, las autoridades británicas deportaron a gran parte de la comunidad a Australia. Se recuerda con horror cómo, al ser trasladados al puerto de Tel Aviv, los Templers marchaban cantando el himno nazi, el Horst Wessel Lied.
Tras la creación del Estado de Israel en 1948, el destino de los pocos que quedaban fue sellado. La organización paramilitar judía Haganah asesinó a figuras clave que se negaban a abandonar sus tierras, como el antiguo alcalde de Sarona, Gotthilf Wagner, sospechoso de pertenecer a las SS. Finalmente, en 1950, los últimos Templers partieron definitivamente, dejando tras de sí un legado de arquitectura alemana que hoy forma parte de los barrios más exclusivos y modernos de Israel, como el distrito de Sarona en Tel Aviv.
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