domingo, 9 de enero de 2011

La Orden del Temple en la Edad Media: los falsos mitos templarios

Las acusaciones de herejía y brujería contra los templarios, destapó la imaginación de muchos autores, desvirtuando la realidad y la historia de esta Orden.

Son los monjes guerreros, que nacieron al amparo de la primera Cruzada, más populares de la historia. La causa principal de esta popularidad, respecto a otras órdenes surgidas al mismo tiempo, es, sin duda, la multitud de obras esotéricas publicadas relacionadas con los caballeros templarios. En los últimos años, se ha acrecentado esta literatura, convirtiéndose, algunas de ellas, en éxito de ventas a nivel mundial.

El Origen de la Leyenda sobre el Temple. El inventor de los templarios ‘brujos’

Tras la orden de Clemente V de suprimir la Orden del Temple a causa de las acusaciones de herejía y brujería contra los templarios; así como la posterior muerte en la hoguera del Gran Maestre, Jaques de Molay, ordenada por el monarca franco, Felipe IV, provocaron una brutal persecución contra los templarios, hecho que dividió a la opinión pública de la época.



Escasos años después, el interés sobre los templarios había desaparecido, siendo una más, entre otras órdenes militares que surgieron en ese tiempo. Sin embargo, un autor alemán, Agrippa de Netterheim, con su obra ‘De oculta philosophia', escrita en 1531, da origen a una de las invenciones literarias más rentables de la historia, presentando a los templarios como adeptos a la magia negra y adoradores del diablo.

La relación entre los templarios y la masonería. El Templo de Salomón

La obra de Agrippa no habría tenido repercusión alguna, si no hubiera renacido, en el siglo XVIII, un inusitado interés por el diablo y la magia negra, que coincide, además, con el nacimiento de la masonería, una relación imaginaria que pervive hasta nuestros días. La masonería pretendía tener un origen mítico, remontando sus comienzos al gremio medieval de los canteros, que habrían heredado los conocimientos legendarios de los constructores del Templo de Salomón. Esta mezcolanza de míticos saberes inventados, se difundió en el siglo XVIII en ambientes masónicos alemanes, que afirmaban que algunos templarios escaparon de la represión refugiándose en Escocia, donde más tarde fundaron la primera logia masónica.

Falsificaciones de documentos templarios. La nueva orden del Temple

Tras la Revolución francesa, la difusión de una delirante conspiración universal de la que formaban parte cátaros, bogomilos, masones, la secta oriental de los asesinos y los templarios, entre otros, popularizó de sobremanera la leyenda sobre los templarios, creándose, incluso, una nueva Orden del Temple en la Francia de 1805. El refundación de la Orden se atribuyó a Fabré Palaprat, que falsificó, para darle una mayor credibilidad, un documento templario de 1324, donde se enumeraban los sucesivos y ficticios grandes maestres de la Orden, tras la muerte de Jaques de Molay. Estas falsificaciones han sido muy comunes a lo largo del tiempo para dar visos de validez a tan delirante teoría.

Los templarios y el Santo Grial. El Mito de Perceval

Joseph Von Hammer-Purgstall, en su obra ‘El misterio de Baphomet revelado’, aseguraba que los templarios adoraban a la serpiente y eran custodios del Santo Grial, un vaso sagrado que contenía todo el saber gnóstico, que más tarde fue transmitido por los templarios a los masones escoceses. Esta sinrazón se basa en el Mito de Perceval, del Siglo XIII, y la imaginación de Hammer cuya repercusión, estimuló la fantasía de autores posteriores enriqueciendo el mito templario.

Rennes le Chateau, Gérard de Sède y los templarios

Gracias a la imaginación del francés Gérard de Sède, el Grial deja de ser un vaso sagrado para convertirse en una estirpe: la Saint Grial, que pasa a denominarse Sangreal, dando origen a la moderna teoría que afirma que Jesús se escapó a Francia con María Magdalena, se casaron y tuvieron descendencia. Este mito moderno, muy en boga, gracias a Dan Brown y su obra ‘El Código Da Vinci’, proviene en realidad de dos libros del citado Gerard de Sede: ‘Les templiers sont parmi nous’ y ‘L’Or de Rennes’. En esta última, se basa en la vida del sacerdote de una pequeña aldea llamada Rennes le Chateau, Berenguer Saugnier, famoso falsificador de construcciones medievales esotéricas, como afirma el profesor de Historia Medieval Hubert Houben.

Los templarios y el Descubrimiento de América

Los supuestos viajes transoceánicos realizados por los templarios también tienen su hueco en este desatino de imaginación. ‘La Crónica de Zeno’ es una falsificación utilizada por primera vez por Frederick Pohl en su ‘Atlantic crossing befote Colombus’ en 1961. Esta obra, supuestamente, fue redactada por el veneciano Antonio Zeno que, con su hermano Nicolo, habrían indicado a Henry Sinclair, gran maestre de los templarios escoceses en 1389, la ruta marítima del actual Canadá, asegurando el Grial en la nueva 'Jerusalén de América' fundada por los templarios escoceses: Montreal.

Dan Brown y el éxito del ‘Código Da Vinci’

Sin duda alguna, Dan Brown ha sido quien más y mejor ha amortizado el fenómeno, recopilando todos estos mitos contemporáneos, antes citados, en su obra ‘El código Da Vinci’, que, con más de 20 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo ha demostrado el interés del público por este tipo de temas.

Hay multitud de ejemplos más, sobre la relación de la Orden del Temple con todo tipo de fenómenos ocultistas: ovnis, viajes legendarios, tesoros ocultos, Atlántida. Ya, Umberto Eco se burla en su famosa obra ‘El Péndulo de Foucault’ del mito templario: “Una historia secreta, condimentada con elementos de magia y esoterismo, siempre vende y, casualmente no hay ninguna en la que falten los templarios”. Y es que, el ser humano tiende a buscar respuestas, a veces delirantes, sobre los hechos históricos acaecidos en la antigüedad, sin verificar antes, el contenido y el continente del hecho en sí.

Algunos se preguntarán si algún acontecimiento histórico o la existencia de una figura histórica determinada, que se da por hecho fue real, no haya sido una burda invención de la arrebatada mente de algún que otro escritor.


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