sábado, 20 de julio de 2013

El enigma del cadáver de Hitler

A fines del mes de abril de 1945, Berlín, está rodeada por el ejército soviético y un diluvio de bombas cae sobre la ciudad. 

Adolf Hitler, sabe que la situación es desesperada y decide acabar con su vida en el refugio antiaéreo situado debajo de la cancillería.

Los últimos días de Adolf Hitler


El refugio, construido a dieciséis metros bajo el suelo, está formado por dos pisos recubiertos por una defensa de hormigón armado. En el piso inferior, Hitler y su estado mayor tienen sus cuarteles y en él se refugian un cierto número de fieles al régimen. Hitler sabe ahora que el noveno ejército, con quien contaba para liberar Berlín, había sido finalmente derrotado. El fin está cerca.

La última voluntad de Hitler


Antes de quitarse la vida en su bunker, Adolf Hitler redactó su última voluntad en dos documentos: el primero, expone su testamento político, en el que establece las pautas de su sucesión; el segundo, su testamento personal. 

"Después de seis años de guerra, no pue­do abandonar la capital del Reich... Por tanto, he decidido permanecer en Berlín y quitarme aquí la vida en el momento que ya no pueda cumplir mis funciones como Führer y como canciller...Ahora he decidido, antes de morir, tomar por esposa a la mujer que. después de tantos años de fiel amistad, ha entrado en esta ciudad para compartir mi suerte. Según su propio deseo, ella va a morir conmigo como mi esposa ...Yo y mi mujer hemos escogido la muerte para escapar a la vergüenza de ser masacrados o firmar la capitulación. Nuestro deseo es que seamos quemados en seguida en el lugar donde he realizado la mayor parte de mi trabajo cotidiano durante los doce años en que he estado al servicio de mi pueblo."

A partir del 23 de abril, cuando los rusos comienzan a bombardear la ciudad y están a solo dos kilómetros de la cancillería, Hitler informa a su comandante en jefe de las fuerzas armadas, y al ministro de guerra, su decisión de suicidarse y de hacer desaparecer su cuerpo. 

La muerte de Mussolini y las negociaciones de Himmler con los aliados

Al día siguiente, Hitler recibe la noticia de la muerte de su aliado Mussolini y probablemente supo detalles de su muerte colgado en una Plaza de Milán y abandonado su cadáver a merced del populacho. Sobre todo, no quiere que sus restos tras el suicidio sirvan de espectáculo como sucedió en Italia con el Duce. 

Sin embargo, a Hitler lo que le puso fuera de sí ese día, fue enterarse que Himmler, al que había designado su sucesor, estaba negociando en secreto un tratado de paz con los aliados. 

Inmediatamente, redacta dos testamentos, uno personal y otro político, en el cual nombra al almirante Dónitz como su sucesor. 

El suicidio de Hitler y Eva Braun 

El 29 de abril, se casa con su compañera Eva Braun y al día siguiente tras matar a su perro y después de despedirse de su estado mayor y de sus partidarios más afines, se retira con su mujer a sus departamento.  Entonces se escucha el ruido de un disparo. Después de una breve pausa, sus familiares y amigos, que esperan delante de la puerta, entran en la estancia. Hitler está tendido sobre el sofá, cubierto de sangre. Se ha disparado una bala en la sien y ha perdido la mitad de la cabeza, Eva Braun yace a su lado, muerta por envenenamiento.

Las cenizas de Hitler


Ponen unas sabanas sobre su cuerpo para disimular su cabeza destrozada y los dos cadáveres son transportados al jardín, cuyas salidas han sido cerradas a fin de que sólo algunas personas puedan asistir a las exequias  Se vierten cien litros de gasolina sobre las cadáveres, que arden durante lodo el día. Cuando los rusos entran al bunker encuentran algunos cuerpos pero no el de Hitler.

No se sabe con certeza qué sucedió con sus cenizas y sus huesos, aquellos restod que no habrían logrado quemarse completamente. Según algunos testigos, las cenizas fueron sacadas de la Cancillería, y habrían sido entregadas al jefe de las Juventudes Hitlerianas. Pero este relato no está del todo confirmado.  Asimismo, las excavaciones efectuadas en el lugar de los hechos fueron superficiales y muy rápidas, las cenizas podrían perfectamente haberse escapado a la búsqueda.

Rumores y dudas sobre su muerte

En la confusión que siguió a la caída de la Cancillería el 2 de mayo, ni el cuerpo ni las cenizas de Hitler fueron encontrados. Algu­nos, han tomado como pretexto la desaparición del cadáver del Führer para poner en duda su muerte. Según ellos, habría podido escapar del bunker. De acuerdo a una de las hipótesis, habría sido llevado a bordo de un submarino alemán, el U-977, que recaló en el puerto de Mar del Plata, en Argentina. 

Sin embargo, el comandante de este barco, H, Schaeffer. que se rin­dió junto con su tripulación, escribió un libro en el cual refuta formalmente esta teoría. La mayoría de los historiadores casi por unanimidad sostienen que el Führer escogió del deliberadamente permanecer en Berlín y morir en el bunker, entregando como prueba sus testamentos.

Los testimonios de los que asistieron al fin de Hitler así como la minuciosa investigación de numerosos expertos, atestiguan que el jefe del Tercer Reich murió realmente en su bunker y que su cuerpo fue quemado allí mismo aunque ni un pequeño resto de su cadáver fue hallado.




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