domingo, 15 de abril de 2012

La estrategia militar china para el siglo XXI

El imparable ascenso de China a potencia mundial y su adecuada inserción geopolítica en el orden mundial del Siglo XXI determinarán, sin duda, el futuro de la humanidad.

Si se repitiera la experiencia del Siglo XX, donde el ascenso de las flamantes potencias Alemania-Japón-Estados Unidos llevó a los cataclismos de la Primera y Segunda Guerra Mundial, la humanidad desaparecería en un holocausto nuclear.

El uso inteligente y moderado del poder chino es, por lo tanto, no solo un asunto de seguridad nacional del Imperio chino, sino de sobrevivencia de la especie humana. Siendo el poder militar el último y decisivo poder del Estado (ultima ratio regis), la sabiduría (o simpleza) de la estrategia militar y visión geopolítica de la República Popular de China (RPC) es vital para la coexistencia pacífica o bélica en el planeta. Un reciente documento estratégico del Consejo de Estado de la RPC ha definido los respectivos parámetros de Beijing para el siglo XXI.

Poder económico y poder militar

El punto de partida de la geopolítica militar del “Reino Celeste” es el dramático cambio cualitativo en sus relaciones con el resto del mundo. La economía china se ha vuelto “una parte importante” de la economía mundial y el país se ha convertido en un “importante miembro del sistema internacional”. La implicación de esta creciente interdependencia es que China “no puede desarrollarse de manera aislada del resto del mundo”, como el mundo tampoco puede “disfrutar de la prosperidad y estabilidad sin China”.

El Siglo XXI presenta una nueva situación histórica para la República Popular de China (RPC), situación ante la cual se compromete con el “camino del desarrollo pacífico”; de sus políticas de “reforma, apertura y modernización socialista”; de una política exterior “independiente y pacífica” y una política de defensa nacional que tiene como único objetivo la “protección de su territorio y de su población”.

El principio de conducción de la RPC es una visión científica del desarrollo como eje para la defensa nacional y las fuerzas armadas; el país “se adapta activamente a las nuevas tendencias en el desarrollo global militar”, con el objetivo principal de guardar “la soberanía nacional, la seguridad y el desarrollo y entendiendo a la reforma y la innovación como su “principal fuerza dinámica”.

La reconfiguración del sistema internacional


Pese a que la paz y el desarrollo son los “principales temas” de nuestro tiempo, los desafíos globales están creciendo y nuevas amenazas de seguridad emergen en el sistema mundial que se está reacomodando. El “ascenso y declive de fuerzas estratégicas internacionales se acelera” y grandes potencias “compiten entre sí y tratan de controlarse mutuamente”, mientras que “grupos de nuevas potencias emergentes se desarrollan. En consecuencia se produce un profundo reacomodo del sistema internacional”.

Peligros para la paz mundial

La paz mundial y el desarrollo encuentran múltiples desafíos y dificultades. Como en los tiempos del imperialismo clásico las luchas por los “recursos estratégicos, zonas estratégicas y la dominación estratégica se han intensificado”. Al mismo tiempo, el “hegemonísmo y la política de poder sigue existiendo”, turbulencias regionales siguen expandiéndose y nuevos conflictos y guerras locales emergen.

Creciente importancia de las armas en la diplomacia
La influencia de factores de seguridad militar en las relaciones internacionales está incrementándose. Impulsada por la competencia entre la fuerza nacional y el desarrollo de la ciencia y tecnología de los países, la “competencia militar internacional es cada vez más intensa”, mientras que “la revolución mundial en asuntos militares alcanza un nuevo nivel”.

Algunas grandes potencias están “redefiniendo sus estrategias militares y de seguridad, incrementando la inversión militar, acelerando la transformación de sus Fuerzas Armadas y desarrollando avanzadas tecnologías militares, armas y equipo. Las fuerzas estratégicas nucleares, la militarización del espacio, sistemas de defensa antimisiles y sistemas de inteligencia globales y tácticos son prioritarios en sus esfuerzos de fortalecer a sus Fuerzas Armadas”. Algunos países en desarrollo también buscan activamente adquirir “armas y equipos avanzados”. Todos los países atribuyen ahora más importancia “a la fuerza militar para apoyar sus esfuerzos diplomáticos”.

La relación con el imperialismo estadounidense

La situación de seguridad china ha “mejorado persistentemente”. Los logros de su proyecto de modernización han llamado “la atención mundial”. El nivel de vida de la gente “ha mejorado, la nación es estable y unificada” y la fuerza nacional de China ha aumentado “sustancialmente”. Sin embargo, el país se encuentra ante “la superioridad de los países desarrollados en la economía, la ciencia, la tecnología y lo militar.” También se encuentra frente a “maniobras estratégicas y una política de contención desde fuera, mientras está obligado a que combatir la disrupción y el sabotaje de fuerzas separatistas y hostiles desde adentro”. Encontrándose en “una fase de transición social y económica, China enfrenta muchas circunstancias y aspectos nuevos en lo referente a la estabilidad social”.

El impacto de factores de incertidumbre y desestabilización en el “entorno de seguridad externo, sobre la seguridad nacional y el desarrollo, crece”. En particular, Estados Unidos continúa “vendiendo armas a Taiwan, violando los principios que fueron establecidos en tres comunicados conjuntos sino-estadounidenses, causando serio daño a las relaciones entre China y Estados Unidos y a la paz y estabilidad en el estrecho de Taiwan”.

Pese a tal escenario, la RPC insiste en el progreso por medio de “diálogos y la cooperación con otros países” y se opone a “la ampliación de las alianzas militares y los actos de agresión y expansionismo. China nunca buscará hegemonías o el expansionismo militar, ni ahora ni en el futuro, y sin importar el grado de su desarrollo económico”.

El marco estratégico de la defensa

China procura desarrollar “una defensa nacional fortalecida y Fuerzas Armadas fuertes, compatibles con los intereses de seguridad y el desarrollo nacional”, a la par de construir “una sociedad moderadamente prospera en todos los aspectos”, define el “libro blanco” del Consejo de Estado chino.

“Mantener la seguridad y unidad nacional; garantizar los intereses del desarrollo nacional; alcanzar el desarrollo sustentable y coordinado de la defensa nacional y de las Fuerzas Armadas (FA); mejorar la efectividad de la FA, que será medida esencialmente por el criterio de la informatización; implementar la estrategia militar de la defensa activa; proseguir una estrategia de autodefensa nuclear y fomentar el entorno de seguridad necesario para el desarrollo pacífico de China”, son los elementos principales de esta política.


Modernización militar en tres pasos
La modernización se concentra en la informatización, la planeación integral y la profundización de la reforma del sistema militar. “La mecanización de las Fuerzas Armadas es la base de la modernización y la informatización es su foco.” Por lo mismo, China intensifica el “desarrollo combinado de la mecanización e información”, fortaleciendo lo militar mediante la ciencia y la tecnología, “desarrollando nuevos armamentos y equipos de alto tecnología, realizando el proyecto estratégic o de entrenar a gente talentosa, conduciendo el entrenamiento en condiciones de informatización y construyendo un moderno sistema logístico, a fin de cambiar el modo de formación de las capacidades en el combate militar”. China “insiste” en optimizar el uso de sus “limitados recursos de defensa” mediante el “management científico”.

Los nuevos planes estratégicos, formulados científicamente, darán a la modernización una base sólida a partir del año 2010; la mecanización será terminada en el año 2020, con grandes avances en la información y hacia el año 2050, la modernización de la defensa y de las Fuerzas Armadas habrá logrado por completo sus objetivos.

La defensa activa

Las líneas de actuación estratégica para la defensa activa en este nuevo periodo del nuevo siglo, han sido formuladas ya. Los objetivos de esas guías estratégicas son el triunfo en guerras locales en condiciones de informatización, tomando en consideración la evolución de la guerra moderna y las principales amenazas de seguridad de China. Sin embargo, el instructivo estratégico enfatiza la importancia de impedir crisis y guerras. Se adhiere estrictamente a una postura de “auto-defensa” e insiste en una estrecha coordinación entre el esfuerzo militar, político, diplomático, económico, cultural y legal para construir un “entorno de seguridad favorable”. Una parte especial de esta tarea consiste en el aumento de las capacidades de mantener la seguridad “marítima, del espacio y del espacio electromagnético”.

El papel de la guerra popular

La guerra popular es un concepto estratégico central en la doctrina militar china del Siglo XXI. China “se basa siempre en la gente para fomentar la defensa nacional y las Fuerzas Armadas, y combina una limitada fuerza activa con una poderosa fuerza de reserva”. La RPC procura instalar un mecanismo para una “unificada y eficiente movilización defensiva nacional, activando la movilización de la economía, ciencia y tecnología, información y transporte y mejorando las fuerzas de reserva”.

China realiza esfuerzos para hacer “innovaciones en el contenido y las formas de la guerra popular, explorando nuevos enfoques de participación de la gente en el combate y el apoyo a los frentes y desarrollando nuevas estrategias y tácticas de la guerra popular en las condiciones de la informatización. Más que esto, el Ejército de Liberación del Pueblo (ELP) subordina su desarrollo al desarrollo general de la nación, apoya el desarrollo económico y social local y consolida la unidad entre el ELP y el gobierno, y entre el ELP y la gente”.

Cambio de la doctrina nuclear

A finales de los 70, el ELP cambió su doctrina militar, basad a en el “juicio científico” que la “paz y el desarrollo” se habían convertido en los “temas principales” de la nueva época. En lugar de preparar las Fuerzas Armadas y la defensa nacional para una “guerra temprana, a gran escala y nuclear”, redefinió su misión hacia el “desarrollo en tiempos de paz” y avanzó su modernización por la estrategia de los tres pasos. El objetivo general de estas reformas consistió en crear “una fuerza militar poderosa de carácter revolucionario, modernizada y regularizada”, reducida en tamaño y con “características chinas”. En este proceso el ELP redujo su número de efectivos en 700 mil personas.

Fuerza naval, aérea, terrestre y nuclear

De los años 50 hasta los 70, la Armada estaba dedicada a operaciones defensivas de las costas. Desde los 80 ha ocurrido una transformación estratégica hacia operaciones defensivas en alta mar. A partir del Siglo XXI, la Armada está desarrollando sus capacidades de “operaciones integradas en alta mar, de disuasión y contraataque estratégicas, de conducir operaciones a gran distancia y enfrentar amenazas no-convencionales a su seguridad”. Esas capacidades son tanto nucleares como convencionales. La fuerza submarina cuenta con submarinos nucleares estratégicos misilisticos, submarinos nucleares de ataque y submarinos convencionales.

La Fuerza Aérea estaba dedicada desde los años 50 a la defensa territorial. Desde los 90 hizo la transición hacia una fuerza capaz de operaciones defensivas y ofensivas y con ciertas capacidades de ejecutar “ataques de precisión de largo alcance y operaciones de proyección estratégica”.

El ejército que está organizado en torno a cuatro cuarteles/departamentos generales , ha evolucionado su doctrina de la defensa territorial hacia la “movilidad transregional”. Gradualmente hace sus unidades más pequeñas, modulares y multi-funcionales. El desarrollo de misiles tácticos y operacionales, cohetes tierra-aire y fuerzas especiales, a fin de incrementar sus capacidades de operaciones integrales aire-tierra, maniobras a larga distancia, asaltos sorpresa y operaciones especiales, constituye una de sus prioridades.

Las Fuerzas Estratégicas (Second Artillery Force) tienen la responsabilidad de disuadir otros países del uso de armas nucleares contra China y de ejecutar contraataques nucleares y golpes precisos con misiles convencionales. La política de la RPC se centra en el principio de no utilizar armas nucleares primero. En tiempos de paz las armas nucleares de China “no están dirigidas contra ningún país”. Sin embargo, si China está siendo amenazada nuclearmente, las Fuerzas Estratégicas entran en estado de alerta. Y si China es atacado, “utilizará cohetes nucleares para lanzar un contraataque determinante contra el enemigo”.
Rebelión // 01-02-2009


 
 

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