La Épica de los Españoles en Canadá y Alaska durante el Siglo XVI

Cuando hablamos de la conquista española, las mentes suelen viajar a las selvas de México o las cumbres de los Andes. Sin embargo, existe una historia fascinante y gélida que nos lleva mucho más al norte. Durante el siglo XVI, los navegantes al servicio de la Corona de Castilla no solo recorrieron el Caribe; sus naves desafiaron los icebergs de Terranova, las brumas de Labrador y buscaron incansablemente el mítico Estrecho de Anián en las costas de lo que hoy es Alaska.

La principal motivación de los españoles para aventurarse hacia las latitudes polares no fue el oro, sino la geopolítica y el comercio. Tras el descubrimiento del Pacífico por Vasco Núñez de Balboa en 1513, la Corona se obsesionó con encontrar un paso marítimo que conectara el Atlántico con el "Mar del Sur" sin tener que bajar hasta el Estrecho de Magallanes.


Este paso hipotético fue bautizado como el Estrecho de Anián. Los cosmógrafos de la época, basándose en conjeturas y relatos de Marco Polo, creían que América y Asia estaban casi unidas en el norte, y que un estrecho permitía el acceso directo a las Islas de la Especiería y a la China. Esta búsqueda llevó a las naves españolas a cartografiar las costas de Canadá y proyectar su sombra hasta Alaska mucho antes de que otras naciones europeas se establecieran en la zona.

Esteban Gómez: El navegante que nombró a Nueva York y exploró Canadá

Uno de los hitos más importantes de la exploración septentrional española fue el viaje de Estevan Gómez en 1524-1525. Gómez, un piloto experimentado que había desertado de la expedición de Magallanes, convenció al emperador Carlos V para financiar una búsqueda del paso hacia el Pacífico por el norte.

A bordo de la nave La Anunciada, de 50 toneladas, Gómez partió de La Coruña en septiembre de 1524 con una tripulación de 29 hombres. Su ruta lo llevó directamente a la actual Nueva Escocia, en Canadá. Gómez costeó hacia el sur, explorando el Estrecho de Caboto y el Cabo Bretón en febrero de 1525. Fue el primer europeo en navegar y cartografiar con detalle la costa de Maine, el estuario del río Penobscot y el puerto de Nueva York, al que llamó Río de San Antonio. 

Con escasa modestia, las tierras exploradas desde Nueva Jersey hasta Canadá fueron bautizadas en los mapas de la época como "Tierras de Esteban Gómez". Su información fue vital para que el cartógrafo Diego Ribero creara su famoso mapamundi de 1529.



Relación con los Indios

Gómez encontró diversas poblaciones indígenas en la costa canadiense y de Nueva Inglaterra. Aunque su misión no era la colonización, los cronistas mencionan que los indígenas eran "gente de buen talle" y que se realizaban intercambios de pieles y otros productos locales. Al no encontrar el estrecho, Gómez regresó a España, habiendo realizado una navegación casi perfecta de la costa oriental de América del Norte.

Los Hermanos Corte-Real y el misterio de Labrador

Aunque de origen portugués, las expediciones de los hermanos Gaspar y Miguel Corte-Real a principios del siglo XVI se enmarcan en la carrera ibérica por el norte de América, bajo el contexto del Tratado de Tordesillas. Gaspar Corte-Real (1500-1501) navegó hacia Groenlandia y alcanzó la Península del Labrador y Terranova. En su segundo viaje desapareció sin dejar rastro.


Miguel Corte-Real (1502): Partió en busca de su hermano y corrió la misma suerte, perdiéndose en las gélidas aguas canadienses.

Estas expediciones trajeron de vuelta a Europa noticias de tierras ricas en madera y pesca, lo que atraería décadas después a las flotas pesqueras vascas.
 
Joao Fagundes: El intento de asentamiento en Cabo Bretón

Hacia 1520, el navegante Joao Fagundes intentó establecer una base de colonización en la isla de Cabo Bretón, entre Terranova y Nueva Escocia. Este proyecto contaba con pobladores de las islas Azores, pero hacia 1526 el asentamiento fue abandonado debido al clima extremo y la hostilidad de la zona. Fue el primer intento formal de presencia estable ibérica en lo que hoy es territorio de Canadá.
 
La Proyección hacia Alaska y el Pacífico Norte

A finales del siglo XVI, el interés español se desplazó hacia la costa oeste. Tras el éxito del Galeón de Manila, se hizo prioritario encontrar puertos de refugio y asegurar la ruta contra los piratas ingleses como Francis Drake.

Aunque la presencia física masiva en Alaska se asocia al siglo XVIII, en el siglo XVI ya existían mapas detallados —aunque a veces basados en conjeturas— que situaban a Alaska y el Estrecho de Anián en el mapa mundial. En 1597 se dibujó un curioso mapa de Alaska que, a pesar de ser pura teoría en ese momento, demostraba que España ya reclamaba la soberanía de aquellas tierras gélidas en nombre de Felipe II.

Encuentros y relación con los indígenas del norte

Los españoles en el norte no encontraron grandes imperios como el azteca, sino tribus nómadas o seminómadas adaptadas al frío extremo. Se realizaba comercio de pieles de foca, de cabra y sebo de ballena. A diferencia del sur, donde las alianzas fueron clave, en el norte los encuentros solían ser breves y marcados por la prudencia. En Terranova y Labrador, los indígenas se mostraron recelosos de los intentos de asentamiento, lo que contribuyó al fracaso de colonias como la de Fagundes. 

Los exploradores describieron a los nativos del norte (posiblemente micmac o beothuk) como gente robusta y experta en la navegación de canoas, con quienes los españoles a menudo compartían la caza de la ballena en las costas de Canadá.


El Legado de los "Conquistadores del Frío"

Aunque las expediciones del siglo XVI a Canadá y Alaska no resultaron en la fundación de grandes virreinatos, su importancia histórica es capital. España fue la primera potencia europea en cartografiar de manera sistemática desde el Río Grande hasta las gélidas costas de Alaska. Estos hombres no solo buscaron un paso hacia las especias; pusieron los cimientos del conocimiento geográfico de Norteamérica, enfrentando peligros incalculables en el "inmenso y oscuro mar".

Hoy, cuando visitamos ciudades como Nueva York o navegamos por las costas de Terranova, debemos recordar que mucho antes que los ingleses o franceses, las banderas de Castilla ya ondeaban en aquellos horizontes brumosos.



Bibliografía 

-Martínez Laínez, Fernando y Canales Torres, Carlos. Banderas Lejanas: La exploración, conquista y defensa por España del territorio de los actuales Estados Unidos. Madrid: EDAF, 2009.
-Canales Torres, Carlos. El oro de América. Madrid: EDAF, 2016.
-Sallmann, Jean-Michel. Indios y conquistadores españoles en América del Norte. Madrid: Alianza Editorial, 2018.
-Fernández de Oviedo, Gonzalo. Historia general y natural de las Indias. Madrid: Real Academia de la Historia.
-Thomas, Hugh. Quién es quién de los conquistadores. Madrid: Salvat Editores.
-Sarmiento de Gamboa, Pedro. Historia de los Incas y Derrotero al Estrecho de Magallanes.
-Rojo Pinilla, Jesús. Los Invencibles de América..





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