miércoles, 18 de enero de 2017

Historia y origen del ‘gordo’ de la lotería de Navidad


En pleno reinado de Carlos III, el 10 de diciembre de 1763, se celebró en Madrid el primer sorteo de la lotería nacional de navidad. 


La lotería de navidad es un acontecimiento que se vive con especial entusiasmo en nuestro país. La tercera semana de diciembre, las ilusiones de millones de personas pueden hacerse realidad gracias a un juego importado desde Nápoles hace casi doscientos cincuenta años. 

El Marqués de Esquilache y la lotería Nacional 


Antes de la llegada al trono de España, tras la muerte de su hermano Fernando VI, Carlos III fue duque de Parma y Rey de Nápoles durante más de veinticinco años. 

Es por ello, que muchos de sus colaboradores más íntimos eran italianos, como fue el caso del napolitano Leopoldo di Gregorio, marqués de Esquilache, Secretario de Estado y de Hacienda. Éste, con el fin de obtener mayores beneficios para la hacienda del Reino de España, decretó una serie de medidas, entre ellas, la importación desde Nápoles de la denominada lotería o ‘beneficiata’. Para ello, se hizo con los servicios del administrador oficial de lotería de Nápoles, José Peya, el cual puso en marcha toda la maquinaria necesaria para la creación de la lotería e inició una campaña publicitaria sin precedentes, en busca de apostantes. 


El primer premio de la lotería de Navidad: garantías y beneficios 


El 30 de Septiembre de 1763, el monarca Carlos III firma el Real Decreto que recoge la creación de la lotería Nacional, cuyas ganancias irán destinadas a instituciones benéficas y a dotar a doncellas pobres. Además, el Real Decreto incluía, como garantía de cobro, el respaldo de la propia Hacienda y Tesorería del Reino de España. 


Origen de la lotería: El destino del primer ‘gordo’ de Navidad 


El Real Decreto establecía las bases del juego: una lotería de noventa números, del 1 al 90, de los cuales se extraían cinco. Los números eran impresos en pequeñas papeletas que se depositaban en bolas huecas, en el interior de una caja de metal, labrado en bronce y marfil, provista de una apertura circular en la parte superior. Cada número estaba asociado a una doncella casadera con escasos posibles, a la cual se le abonaría una dote para casarse si su número correspondiente sale premiado. 


Desarrollo del primer sorteo de la lotería de Navidad 


El primer sorteo de navidad tuvo lugar en la sala principal del Consejo (ministerio) de Hacienda, en la calle Mayor de Madrid. A la cita acudieron ministros y numeroso público, al cual se le entregó la lista de los números con el nombre de la doncella asociada a cada uno de ellos. Paralelamente, un funcionario iba leyendo los nombres, mientras introducía cada papeleta en la bola correspondiente. 


La primera lotería nacional: Los niños del colegio de San Ildefonso


La totalidad de las bolas eran depositadas en la caja de metal labrado, la cual estaba cerrada con llave. Posteriormente, dos funcionarios sacuden la caja en todas las direcciones con el objetivo de mezclarlas, hasta que el presidente de la sala hace sonar una campanilla. A continuación, un niño huérfano del colegio de San Ildefonso de Madrid, ataviado con una túnica blanca y una peluca ensortijada, metía su inocente mano en la caja extrayendo una bola que entregaba al funcionario, el cual procedía a leer en voz alta el número y el nombre de la doncella premiada con una dote.

Premio gordo de la primera lotería de Navidad 


El niño del colegio de San Ildefonso repitió la acción en cuatro ocasiones más, hasta que se obtuvieron los cinco primeros números agraciados con el primer ‘gordo de navidad’ de la historia. No ha llegado hasta nuestros días, el nombre de las doncellas beneficiadas con la dote, únicamente los números que resultaron premiados: 18, 34, 51, 80, y 81.

El sorteo de la lotería de Navidad ha perdurado hasta nuestros días con numerosas variaciones a lo largo de su historia. En la actualidad, su popularidad la ha convertido en una tradición, donde las familias y amigos intercambian décimos de lotería, a la vez que se desean unas felices fiestas y un próspero año nuevo. Todo un rito que acerca a las personas y desata la ilusión y esperanza de mucha gente necesitada en estos tiempos de crisis.  

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