martes, 3 de septiembre de 2013

Camarada Pol Pot: el infierno en la tierra

Pol Pot, líder de los Jemeres Rojos, solo necesitó cuatro años para ordenar el asesínato indiscriminado de millones de camboyanos. Se convirtió así en uno de los mayores genocidas de la historia.

El infierno en la Tierra. Así describían los medios de comunicación a finales de los años 70 Camboya, un gran llano lacustre dividido por el río Mekong rodeado por Tailandia, Laos y Vietnam. 

Originario de una familia camboyana  acomodada, Pol Pot se unió a las facciones comunistas más radicales, formó una poderosa guerrilla y se hizo con el control arruinando y convirtiendo en un inmenso cementerio todo el país. 

La República democrática de Kampuchea 

Entre 1975 y 1979, el país, que entonces adoptó el nombre de República Democrática de Kampuchea, se convirtió en un inmenso osario en el que la población era condenada en masa a trabajos forzados, torturada y asesinada en nombre del "hombre nuevo" que había concebido la locura genocida del Primer Ministro Saloth Sar, más conocido como Pol Pot. 

De familia acomodada

Pol Pot nació en el seno de una familia de clase media alta -era hijo de un hacendado- en la localidad camboyana de Prek Sbauv. Cuando cum­plió seis años, su familia se trasladó a la capital, Phnom Penh, donde ingresó en una escuela católica, aprendió francés -el país era entonces un protectorado del país galo - y los principios budistas. Aunque no destacó especial­mente en los estudios,en 1949 obtuvo una beca para cursar electrónica en la Escuela de Ingenieros de las Tecnologías de la Información en París. 

Pol Pot en París 

En la capital francesa, Saloth Sar se unió a la organización secreta Círculo Marxista y al Partido Comunista de Francia y se ocupó de "reclutar" estudiantes camboyanos a los que en su apartamento del barrío latino inculcaba ideas revolucionarias dirigidas contra la monarquía del Príncipe Norodom Sihanouk, que gobernaba el país.

Regreso a Camboya

Sin embargo, mantener la beca, y en 1953 regresó a Phnom Penh, Allí, ingresó en el Partido Revolucionario Popular Camboyano (KPRP), una facción del Partido Comunista Indochino controlado por los norvietnamitas. Al mismo tiempo, ejercía como profesor de Historia y geografía y, en 1956 contrajo matrimonio. 

Los jemeres rojos 


Por fin, junto con sus compañeros del denominado "Grupo de Estudio de París" tomó el control del KPRP.  Poco después, abandonaron Phnom Penh y organizaron una guerrilla en la frontera con Vietnam Fue entonces cuando el Partido pasó a denominarse Partido Comunista de Kampuchea, aunque entre la población sus miembros empezaron a conocerse como Jemeres Rojos. 

El ideal comunista 

El peso de Pol Pot en la organización era cada vez mayor, hasta que en 1962 se convirtió en su secretario general. Un año más tarde, para evitar la persecución del Príncipe Sihanouk se retiró a una remota región del noreste de Camboya. La zona estaba habitada tan sólo por algunas tribus ajenas a cualquier religión y modernidad. Impresionado por la simplicidad de su vida, se convenció de que aquél era el ideal último del comunismo. Ese mismo año comenzaron los brotes revolucionarios y unos meses más tarde los Jemeres Rojos controlaban toda la región montañosa y la frontera con Vietnam. 

Golpe de estado contra el monarca

Aunque Estados Unidos no había declarado la gue­rra a Camboya, a principios de 1969 bombardeó el norte del país en un intento de destruir los refugios del Vietcong. La gran cantidad de víctimas que provocaron esas acciones incrementó la popularidad de los Jemeres Rojos y forzó al Príncipe Sihanouk a viajar a China y a la Unión Soviética para solicitar su mediación y evitar que el Vietcong usase Camboya como base. Su ausencia fue aprovechada por la oposición, que dio un golpe de Estado e impuso al general Lon Nol como Primer Mi­nistro. 

Extrañas alianzas

Mientras tanto, el Príncipe Si­hanouk formó en China un gobierno en el exilio y se alió con los Jemeres Rojos. En un mes, los guerrilleros tenían un ejército de 100.000 efectivos, y en sólo dos años penetraron violentamente en la capital, donde obligaron a sus habitantes a emigrar al campo. 

El año cero: el retorno al neolítico  

Saloth Sar comenzó entonces a usar el nombre de Pol Pot, declaró el "Año Cero" e inició la "purificación" de la sociedad camboyana del capitalismo, la cultura occidental, la religión y cualquier influencia extranjera. Creó un estado agrario e impulso el completo aislamiento del país. Todos los extranjeros fueron expulsados, se abolió la moneda, las escuelas y cualquier infraestructura urbana. Además, se sembró el país con miles de minas terrestres, que Pol Pot consideraba sus "soldados perfectos".

Los campos de la muerte


El horror, reflejado en la película "Los gritos del silencio" (Roland Joffe, l984), alcanzaba a cualquier sospechoso de haber mantenido relaciones con los gobiernos anteriores o extranjeros, a camboyanos de origen vietnamita, profesionales y, en general  a cual­quier persona que pudiera dar una imagen de intelectual por ejemplo, a quienes llevaban gafas. También los cristianos y monjes budistas fueron asesinados en masa en los "campos de la muerte". 

Ademas, la familia era considerada una forma de resistencia que debía ser eliminada. La represión fue muy dura en las ciudades. En el área metropolitana de Phnom Penh, por ejemplo, la población se redujo de 2 millo­nes a 25.000 en sólo 3 días.

Cuando alguien recibía más de dos avisos del Gobierno, era enviado a ""reeducación" deportado a algún lugar remoto del país o directamente asesinado. Eso sí, una de las consignas de los Jemeres Rojos era que no se podían desperdiciar balas, así que los reos solían ser ejecutados a golpes.

El Camarada Uno   

El 5 de enero de 1976, cuando se declaró la creación del Estado de Kampuchea Democrática, Sihanouk fue obligado a abandonar su cargo como Primer Ministro y permaneció retenido en Phnom Penh. Aun así, la identidad de Pol Pot permaneció en secreto: solo se le conocía como Camarada Uno. En 1978, inició una campaña para descubrir lo que él llamaba "enemigo oculto". El resultado fue la ejecución de un número indeterminado de personas.

Vietnam invade Camboya 

A principios de 1979, Vietnam invadió el país y derrotó con facilidad a los Jemeres Rojos. Una vez más, Pol Pot y sus hombres huyeron a las selvas del norte, desde donde impulsaron una coalición contra sus vecinos comunistas. Tras rechazar cualquier intento de negociación, Pol Pot renunció como comandante en 1985, pero mantuvo la supervisión de los Jemeres Rojos.

Pol Pot responsable de asesinatos masivos 

Ocho años después, las Naciones Unidas entraron en la zona y empezaron a conocerse las verdaderas dimensiones de la tragedia. Para entonces, los Jemeres estaban inmersos en un proceso de desintegración, a causa de rencillas internas. Pol Pot, por su parte, fue acusado de ser el principal responsable de los asesinatos masivos. 

Detenido por matar a su familia 

De hecho, aun gravemente enfermo, en 1997 ordenó ejecutar a Song Sen, su mano derecha, uno de los antiguos miembros del "Grupo de Estudio de París" y, so­bre todo, una figura clave en la organización. Estaba convencido de que estaba colaborando con el nuevo go­bierno camboyano. También mandó acabar con su esposa y sus hijos, una acción que provocó que Ta Mok, denominado Camarada Cinco y comandante militar de los Jemeres, ordenara su arresto. 

La muerte del Camarada Uno 

Tras ser sometido a un juicio popular, fue sentenciado a ca­dena perpetua. Durante el proceso, Pol Pot concedió una entrevista a la revista Far Eastern Economic en donde aseguraba que los asesinatos se debieron a la mala actuación de algunas personas y que él no era un hombre violento. 

El 15 de abril de 1998, Pol Pot murió, supuestamente por un ataque cardíaco. Su cuerpo fue inci­nerado en una hoguera de coches viejos. Un mes después, el ejercito capturaba los últimos emplazamientos de los Jemeres rojos. 

El infierno en la tierra

No se sabe con certeza el número de muertes que causó el régimen de Pol Pot. Benedict F. Kiernan, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Yale, llevó a cabo una minuciosa investigación que quedó reflejada en "Raza poder y genocidio en la época de los Jemeres Rojos, 1975-79". 

En esta obra, Kiernan asegura que entre abril de 1975 y enero de 1979 fueron eliminadas 1,67 millones de personas de una población total de 7,39 millones, esto es, el 21% de los habitantes. En proporción, se trata de la mayor matanza desatada por un gobierno contra su gente.

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