La presencia de la Monarquía Hispánica en Norteamérica no se limitó a los desiertos del Suroeste o los pantanos de Florida; la soberanía española se extendió hasta las gélidas tierras de Alaska , marcando el límite más septentrional de un imperio que fue el primero en abarcar cinco continentes. Durante el siglo XVIII, ante el avance de los exploradores rusos desde Siberia, España desplegó una serie de expediciones estratégicas y científicas para cartografiar, defender y reclamar el dominio de la costa del Pacífico Noroeste, consolidando lo que se conoció como el " Lago Español ". Recreación de las expediciones marítimas españolas llegando a las extremas costas del Lejano Norte. El legado de los 250 topónimos españoles Uno de los vestigios más asombrosos y desconocidos de esta gesta es la permanencia de más de 250 nombres geográficos en español que aún figuran en el mapa oficial de Alaska. Ciudades y puertos como Valdez y Córdoba representan hoy los topónimos en ...
Durante más de siglo y medio, los tercios españoles fueron el nervio de la Monarquía Hispánica y el instrumento fundamental de la política de los Austrias en Europa. Concebidos en la época de Carlos V como organizaciones permanentes y profesionales, estos soldados de élite destacaron por su solidez, flexibilidad y un mítico rechazo a la derrota. Sin embargo, tras la fachada de invencibilidad, se ocultaba una realidad de penurias, hambre y, sobre todo, una crónica falta de recursos económicos que desembocó en una intensa y organizada ola de motines. Los Tercios españoles, a pesar de ser la élite militar de su época, sufrieron constantes penurias debido a las continuas crisis financieras de la Monarquía. El origen de la crisis: Flandes, la "sepultura" de la hacienda del reino La hegemonía militar española dependía de unidades que debían trasladarse constantemente por el Camino Español hacia escenarios como los Países Bajos. No obstante, conflictos prolo...