En 1946 , durante la realización de unas obras rutinarias de reparación en la iglesia del monasterio jerónimo de Guadalupe (Cáceres), se produjo el hallazgo fortuito de los ataúdes que custodiaban los restos mortales del rey Enrique IV de Castilla (1425-1474) y de su madre, la reina María de Aragón (1403-1445) . Tras siglos de especulaciones sobre la pérdida o profanación de la tumba real, la apertura de los féretros permitió al doctor Gregorio Marañón y al historiador Manuel Gómez Moreno realizar un exhaustivo examen médico-antropológico el 28 de marzo de 1947 . El doctor Gregorio Marañón, artífice del examen médico-antropológico de la momia de Enrique IV. El análisis forense de la momia de Enrique IV aportó datos biomecánicos, textiles y endocrinológicos clave para desmitificar la figura del último monarca de la dinastía Trastámara . El enigma del último Trastámara Durante siglos, la historiografía española debatió sobre e...
La historiografía tradicional suele presentar el reinado de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón como un bloque monolítico volcado hacia la unidad religiosa y la exclusión de lo no cristiano. Sin embargo, los documentos históricos revelan una realidad mucho más compleja y fascinante: durante casi dos décadas, el corazón financiero, administrativo y científico del proyecto de los Reyes Católicos latió gracias a una élite de colaboradores hebreos. Recreación de Isaac Abravanel, una de las figuras clave de la administración económica y el sistema de rentas del reino durante la época de los Reyes Católicos. Esta "corte judía", lejos de ser un grupo marginal, ocupó los puestos de mayor confianza en la corona, desafiando incluso las leyes restrictivas de las Partidas de Alfonso X que prohibían a los judíos ejercer oficios públicos con mando sobre cristianos. El motor de la Reconquista: Abraham Senior y la Santa Hermandad El persona...