La historia de la presencia española en el norte de África a principios del siglo XX es, a menudo, narrada desde la épica o la tragedia militar. Sin embargo, los documentos históricos y las investigaciones más recientes revelan una realidad mucho más prosaica y sórdida: una lacerante corrupción institucionalizada que permeaba cada estrato de la administración colonial. El Protectorado de Marruecos no funcionó solo como un objetivo estratégico o civilizador, sino como un inmenso "comedero nacional" donde las élites militares y políticas aplicaron una mentalidad de "botín" sobre el erario público. Coronel Berenguer y tropas regulares en 1913, símbolo de las élites militares en el Protectorado de Marruecos. 1. La "Escuela de África": Raíces de una élite cleptocrática La corrupción en Marruecos no fue un fenómeno aislado, sino el síntoma de una arquitectura institucional degradada. Según los esquemas de Acemoglu y Robinson cita...
El caso Juan Guerra no solo representa un capítulo de la crónica judicial de España; es, ante todo, el relato de cómo el clientelismo y el uso patrimonialista de las instituciones se instalaron en el corazón del poder democrático a finales de los años 80. Lo que comenzó con la denuncia de una esposa despechada acabó convirtiéndose en un terremoto político que derribó a Alfonso Guerra , el hombre más poderoso del país tras Felipe González. Portada de la revista Época que contribuyó a destapar el escándalo de corrupción del Caso Juan Guerra. 1. El origen del mito: El despacho de la Delegación del Gobierno en Sevilla El núcleo del escándalo reside en una anomalía institucional sin precedentes: el uso de dependencias públicas por una persona sin cargo oficial. En 1982, Juan Guerra fue contratado por el PSOE como asistente de su hermano Alfonso. Sin embargo, poco después, se instaló en un despacho oficial en la Delegación del Gobierno d...