En los anales de la historia de España existen episodios que oscilan entre el fervor religioso, la medicina tradicional y lo francamente macabro. Uno de los pasajes más inquietantes, oscuros y fascinantes de la corte hispánica fue la costumbre de utilizar el cuerpo incorrupto de San Isidro Labrador como un remedio médico supremo de último recurso. Cuando los monarcas, las reinas o los príncipes se debatían en el lecho de muerte, azotados por fiebres, apoplejías, infecciones desconocidas o epidemias devastadoras, las autoridades cortesanas y eclesiásticas no dudaban en trasladar la momia del modesto pocero madrileño directamente a los palacios reales para meter al cadáver en la misma cama del enfermo . Restos incorruptos de San Isidro Labrador, objeto de intensa devoción y rituales de sanación en la corte española. Esta práctica, que hoy causa asombro y sobrecogimiento, fue durante siglos un pilar de la devoción dinástica castellana. El cadáver de San Isidro no ...
San Isidro Labrador y el cadáver para todo: La tétrica tradición de los Reyes de España de meterse en la cama con el cuerpo del santo para sanarse
En los anales de la historia de España existen episodios que oscilan entre el fervor religioso, la medicina tradicional y lo francamente macabro. Uno de los pasajes más inquietantes, oscuros y fascinantes de la corte hispánica fue la costumbre de utilizar el cuerpo incorrupto de San Isidro Labrador como un remedio médico supremo de último recurso. Cuando los monarcas, las reinas o los príncipes se debatían en el lecho de muerte, azotados por fiebres, apoplejías, infecciones desconocidas o epidemias devastadoras, las autoridades cortesanas y eclesiásticas no dudaban en trasladar la momia del modesto pocero madrileño directamente a los palacios reales para meter al cadáver en la misma cama del enfermo . Restos incorruptos de San Isidro Labrador, objeto de intensa devoción y rituales de sanación en la corte española. Esta práctica, que hoy causa asombro y sobrecogimiento, fue durante siglos un pilar de la devoción dinástica castellana. El cadáver de San Isidro no ...