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Brígida del Río, «La Barbuda de Peñaranda»: La historia de la mujer retratada en 1590 como prodigio en la corte de los Austrias

La corte ibérica de los Austrias durante los siglos XVI y XVII destacó por un particular interés hacia aquellos individuos cuyas características físicas se apartaban drásticamente de la norma biológica. Lejos de ser ignorados, hombres y mujeres con anomalías corporales, acondroplasia, gigantismo o desórdenes hormonales severos eran incorporados al entorno palaciego bajo la categoría de «gente de placer» o «prodigios de la naturaleza». Retrato de Brígida del Río, «La Barbuda de Peñaranda», pintado por Juan Sánchez Cotán en 1590. Entre estas figuras singulares destaca Brígida del Río , popularmente conocida como «La Barbuda de Peñaranda» , una mujer cuya impactante apariencia física la convirtió en objeto de fascinación en la España de finales del siglo XVI . Su retrato, inmortalizado en 1590, constituye un testimonio gráfico excepcional de la intersección entre la medicina arcaica, la curiosidad de la corte bar...

Pedro Páez: El jesuita español que descubrió las fuentes del Nilo Azul

La historia de la exploración suele estar dominada por nombres británicos o franceses del siglo XIX, pero mucho antes de que la fiebre por África consumiera a Europa, un jesuita español ya había desentrañado uno de los mayores misterios geográficos de la humanidad. Pedro Páez (1564-1622) no fue solo un misionero, sino un políglota y viajero impenitente que protagonizó una odisea sin retorno, convirtiéndose en el primer hombre blanco en llegar a las fuentes del Nilo Azul y en el primer europeo en cruzar el temible desierto del Rub al-Jali.

Recreación histórica del jesuita y explorador español Pedro Páez
Recreación del jesuita madrileño Pedro Páez durante sus viajes de exploración.

De una aldea de Madrid a los confines de la India

Nacido en la pequeña localidad madrileña de Olmeda de las Cebollas (actual Olmeda de las Fuentes) en 1564, Páez creció en la España de Felipe II, una época marcada por la expansión colonial y el auge de la Compañía de Jesús. Tras estudiar en Coímbra y Belmonte, su profundo espíritu espiritual y su ansia de aventura lo llevaron a solicitar una misión en las Indias. En marzo de 1588, partió de Lisboa hacia Goa, en la India, sin saber que jamás regresaría a su patria.

Su destino cambió cuando fue elegido para acompañar al veterano Antonio Montserrat en una arriesgada misión hacia Etiopía. El objetivo era doble: revitalizar la misión jesuita en Fremona y sondear un posible acercamiento del cristianismo copto a la Iglesia de Roma, una estrategia de Felipe II para atraerse a Etiopía como aliada frente al Imperio otomano.

Mapa de la región geográfica y la cuenca del Nilo Azul en el este de África
Cartografía de la región y ruta fluvial que comprende el curso del Nilo Azul.

Náufrago, esclavo y pionero del café

El viaje hacia Etiopía fue un desastre inicial que forjó la leyenda de Páez. En 1589, tras naufragar en las costas de Omán, fueron capturados por un navío turco y vendidos como esclavos. Durante siete años de cautiverio, Páez y Montserrat se convirtieron en los primeros europeos en cruzar el desierto de Rub al-Jali y la región de Hadramaut en Yemen.

Fue durante este confinamiento en la ciudad de Saná donde Pedro Páez probó por primera vez el café, una bebida entonces totalmente desconocida en Europa. A pesar de las condiciones extremas y de trabajar como remero en galeras en el puerto de Moca, Páez demostró una capacidad intelectual asombrosa al aprender árabe, hebreo, persa, armenio y nociones de chino de otros prisioneros. Finalmente, el monarca español ordenó pagar su rescate, y in 1596 regresaron a la India.

El corazón de Etiopía: disfraces e intrigas de corte

Lejos de rendirse, Páez partió nuevamente hacia Etiopía en 1603, esta vez disfrazado de comerciante armenio para evitar ser detectado por sus enemigos. A su llegada, encontró un país sumido en tensiones políticas. Gracias a su arrolladora simpatía, dotes diplomáticas y dominio de las lenguas locales (amárico y ge’ez), se ganó la confianza de la corte abisinia.

Páez se convirtió en el asesor personal del emperador Susinios, quien acabó abrazando la fe católica y lo nombró su capellán. El jesuita no solo realizaba tareas diplomáticas y religiosas, sino que aplicó sus conocimientos arquitectónicos para ayudar en la construcción de un palacio imperial, consolidando las misiones de la orden en el país.

Paisaje natural de las cascadas del Nilo Azul en Etiopía
Grandiosas cascadas del Nilo Azul, próximas al lugar del histórico descubrimiento.

El hallazgo histórico: las fuentes del Nilo azul

El momento culminante de su vida ocurrió en abril de 1618. Mientras acompañaba al emperador en una campaña militar, Páez llegó al monte Gishe, al sur del lago Tana, donde contempló por primera vez el nacimiento del Nilo Azul. En su obra Historia de Etiopía, Páez escribió con orgullo: “Confieso que me alegré de ver lo que tanto desearon ver antiguamente el rey Ciro y su hijo Cambises, el Gran Alejandro y el famoso Julio César”.

Este descubrimiento se produjo 152 años antes de que el explorador escocés James Bruce llegara al mismo lugar y se autoproclamara pomposamente como el "descubridor" del Nilo. La minuciosidad de la descripción de Páez no dejó lugar a dudas sobre la veracidad de su hazaña.

Retrato clásico o grabado antiguo del misionero jesuita Pedro Páez
Grabado de Pedro Páez (1564-1622), cronista y primer europeo en documentar las fuentes del río.

Legado y muerte en la tierra que Amó

Pedro Páez falleció en Etiopía el 25 de mayo de 1622, cuatro años después de su gran descubrimiento. Fue enterrado en Gorgora, a orillas del lago Tana. Su legado perdura en sus cuatro volúmenes sobre la historia de Etiopía, escritos originalmente en portugués, que muestran un nivel intelectual y documental sin precedentes para su época.

Fue el primer extranjero con acceso a los libros sagrados etíopes y es recordado en las crónicas reales de aquel país como el “segundo apóstol de Etiopía”. Su odisea permanece como uno de los capítulos más fascinantes y menos reconocidos de la historia de la exploración española.

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