Durante más de siglo y medio, los tercios españoles fueron el nervio de la Monarquía Hispánica y el instrumento fundamental de la política de los Austrias en Europa. Concebidos en la época de Carlos V como organizaciones permanentes y profesionales, estos soldados de élite destacaron por su solidez, flexibilidad y un mítico rechazo a la derrota. Sin embargo, tras la fachada de invencibilidad, se ocultaba una realidad de penurias, hambre y, sobre todo, una crónica falta de recursos económicos que desembocó en una intensa y organizada ola de motines. Los Tercios españoles, a pesar de ser la élite militar de su época, sufrieron constantes penurias debido a las continuas crisis financieras de la Monarquía. El origen de la crisis: Flandes, la "sepultura" de la hacienda del reino La hegemonía militar española dependía de unidades que debían trasladarse constantemente por el Camino Español hacia escenarios como los Países Bajos. No obstante, conflictos prolo...
En noviembre de 1978, el congresista estadounidense Leo Ryan dirigió una pequeña expedición a Guyana para llegar hasta el fondo de unas alarmantes acusaciones sobre violaciones de derechos humanos de las que había oído hablar y que estaban relacionadas con la secta llamada Templo del Pueblo y con su líder, el «reverendo» Jim Jones. Después de haber inspeccionado el campamento que la secta había instalado en medio de la jungla, Ryan estaba a punto de regresar a Estados Unidos, acompañado de dieciséis miembros desilusionados del Templo del Pueblo, cuando un grupo de fieles de Jones abrieron fuego contra él cuando abordaba un avión el 18 de noviembre. Ryan y algunos de los periodistas que viajaban con él murieron a causa de los disparos.