miércoles, 10 de abril de 2013

El naufragio del "Adelaide": entre la realidad y la leyenda

En la playa de Laxe, el 19 de diciembre de 1830, se registró el naufragio del Adelaide, un suceso lleno de incognitas, entre la realidad y la leyenda.

 
Por aquel entonces, la localidad de Laxe (La Coruña), en la Costa da Morte era un pequeño pueblo azotado por el océano Atlántico que, incapaz de derribar los humildes chamizos marineros, se cebaba inundando sus calles y el atrio de su iglesia. La electricidad aún no era conocida y solo la tenue luz de los candiles de aceite era lo único que iluminaba la pequeña villa.

El Adelaide contra los elementos

El 19 de septiembre de 1830 era un día especialmente duro, con vientos huracanados y lluvia abundante. La goleta Adelaide que había salido de Bristol con dirección a las Antillas, luchaba frente a la costa de Laxe contra los vientos huracanados que amenazaba con hacer trizas el navío. Viajaban a bordo un pasajero y trece tripulantes, entre ellos, la esposa del capitán y su hijo.

En esa lucha sin cuartel con el fiero oleaje, la goleta logró entrar en la ría de Laxe pero a causa de la bajamar que había en ese momento, un viraje de viento provocó la catástrofe.

Supervivientes del naufragio

El capitán William Dovell y un marinero consiguieron llegar a la playa y a duras penas llegaron a la zona alta del arenal donde, exhaustos, se refugiaron en el llamado "almiar de Lema". A la mañana siguiente el marinero murió por falta de ciudados, nadie oyó sus gritos de auxilio a causa del estruendo del viento y el sonido insistente de la lluvia que caía a borbotones. 

Esa misma mañana, comenzaron a llegar los cadáveres de los marineros a la playa de Laxe. Entre ellos, los cuerpos de la esposa de Dovell y su hijo, abrazados, yacían sobre la arena sin vida.


lunes, 8 de abril de 2013

Margaret Thatcher: frases célebres de la Dama de Hierro

La “Dama de hierro”, como así fue bautizada por el periódista militar soviético Iuri Gayrlilov el 24 de enero de 1976 en el diario “Estrella Roja”, ha sido una de las figuras más representativas del siglo XX.

Thatcher, no solo pasará a la posteridad por sus actos sino también por sus frases, las cuales serán recordadas por los libros de historia.

Una historia en frases

En 1976, cuando se encontraba en las filas de la oposición: "El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero... de los demás"

Tres años después, en 1979: “Cualquier mujer que sepa lo difícil que es dirigir una casa estará más cerca de entender los problemas de dirigir un país".

Un año después, en 1980, Thatcher comentaría en una entrevista que, "si una mujer como Eva Perón, sin ideales, pudo llegar tan lejos, piensen lo lejos que puedo llegar yo, con todos los ideales que tengo".

Ese mismo año definiría su política: “No soy un político de consensos. Soy un político de convicciones.”

Cumbre Europea en Dublín, 1980: “Quiero mi dinero de vuelta”

En 1980: "No me preocupo que mis ministros hablen más de la cuenta siempre que hagan lo que les mando."

En 1982, "en política, si quieren que se diga algo, pídanselo a un hombre; si quieren que se haga algo, pídanselo a una mujer".

La crisis de los mineros en 1984: “en las Malvinas tuvimos que combatir al enemigo fuera, pero tenemos que prestar siempre atención al enemigo que está dentro. Ese es más difícil de combatir”.

Sobre Mikhail Gorbachev, en diciembre de 1984: “Podemos trabajar juntos”.

En 1987: “esa cosa llamada sociedad no existe. Existen los hombres, las mujeres y sus familias”.
 
Un año más tarde, en 1988: “no vamos a derrumbar las fronteras de Gran Bretaña para ver un nuevo Super estado europeo ejerciendo su dominio sobre nosotros desde Bruselas”.

Lo que decían sobre ella

“Tiene los ojos de Calígula pero la boca de Marilyn Monroe", presidente francés Francois Mitterrand.

 “El hombre fuerte de Reino Unido”, Ronald Reagan, presidente de los Estados Unidos.

“Fue siempre una mujer atrayente. Aunque no tenía un belleza de película, sabia comportarse como una estrella de cine cuando le apetecía.” Bernard Ingham, asesor de Thatcher en Downing Street.