lunes, 25 de febrero de 2013

Milli Vanilli o como ganar un Grammy sin ni siquiera tararear

En los años 90, el dúo Milli Vanilli fueron protagonistas del mayor fiasco de la década de los 90- ¿Qué fue de ellos y de sus melenas al viento?
 
Formado por Fabrice Morvan (Francia, 1966) y Rob Pilatus (Estados Unidos, 1965), ambos se conocieron en un club nocturno de la ciudad bávara de Múnich y a partir de ese momento, y apadrinados por el productor discográfico Frank Farian, verdadero cerebro de la trama, se fue dando forma al fénomeno Milli Vanilli.

Llega el éxito

Frank Farian

Fue en 1988 cuando se formó el grupo y salió a la luz el primer disco “All or Nothing” que llegó a ser de la noche a la mañana, número uno en ventas. Su single, “Girl you knoww it’s true”, fue todo un éxito en las discotecas de todo el mundo. Millones de jóvenes se apostaban en la pista al son de un “baile” que el dúo puso de moda.

Récords de ventas en todo el mundo

El éxito continuó con su segundo álbum, con singles como la balada “Girl I’m Gonna miss you” y temas bailables calcados a su primer éxito como “Blame it on the rain”. Sus vestimentas y su peinado afro eran imitados por sus fans en una puesta en escena muy estudiada por Farian, su representante.

Un Grammy para Milli Vanilli
 
El momento culminante de la carrera del dúo fue, sin duda, la consecución de su primer y único Grammy de su corta carrera. Estaban a un solo paso, según muchos analistas de la época, de poder hacer sombra incluso al mismísimo Michael Jackson.

El principio del fin

Sin embargo, en pocos meses todo cambió. En 1990 se produce el mayor escándalo musical de la década de los 90. En un concierto en Australia, el montaje de Farian salió a la luz. En realidad, Fabrice Morvan y Rob Pilatus solo hacían playback y la música era interpretada por unos cantantes anónimos. Este suceso fue el final del grupo y el comienzo del fin para sus integrantes, que devolvieron el Grammy y avergonzados admitieron el fraude.

¿Qué fue de Milli Vanilli?

El descenso a los infiernos fue progresivo. Farian, el cerebro de la trama intentó promocionar a los auténticos intérpretes de las canciones, con un grupo bautizado como “The Real Milli Vanilli”, pero la aventura fue un verdadero fracaso.
 

Por su parte, Rob Pilatus y Fabrice Morvan intentaron relanzar sus carreras bajo un nuevo nombre “Rob and Fab” pero el fracaso fue rotundo y muchos comprendieron porque las voces de Milli Vanilli no eran las de Rob y Fabrice.

A finales de los 90 intentaron comenzar un nuevo proyecto, pero la mala vida marcada por las drogas y el alcohol de Rob Pilatus desde que Milli Vanilli se disolvió, truncó el proyecto. Meses después, Pilatus apareció muerto de sobredosis en Frankfurt.

El superviviente del dúo, Fabrice Morvan, ejerció como Dj y grabó varios álbumes en solitario sin ningún éxito. En la actualidad, continúa ganándose la vida como Dj.

domingo, 24 de febrero de 2013

Carlos Lehder Rivas: un peculiar pionero del narcotráfico en Colombia


Carlos Lehder fue un capo del narcotráfico peculiar, con un perfil totalmente distinto al resto de sus compañeros del Cartel de Medellín.

Quizás una de las causas principales de esta diferencia fuera el hecho de haber  residido en los Estados Unidos durante su juventud, en plena efervescencia del movimiento contracultural hippie. Un mundo, totalmente distinto al que se respiraba por aquellos días en su país de origen, Colombia.

Carlos Lehder  era un visionario para unos, y un loco para otros. Admirador de personajes tan dispares como Adolf Hitler, o John Lennon, “bebió”, entre otros, de sus palabras  para confeccionar y plasmar su delirante ideología en el llamado Movimiento Latino Nacional, un partido político que él mismo creó y que luchaba contra la extradición de ciudadanos latinoamericanos a cárceles estadounidenses. 

Pionero en la distribución y transporte de cocaína, su poder económico fue tal, que llegó incluso a comprar  una isla en las Bahamas desde donde salía el 75% de la droga que se consumía en Estados Unidos.

Lehder fue el primer capo entre los capos  hasta que las ansias por conseguir, no solo poder económico sino también poder político, desataron una inusitada violencia  liderada por sus compañeros más peligrosos del cartel de Medellín, Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha “el Mexicano”,  lo que convirtió a Colombia durante los años 80 en un territorio sin ley.

Su nacimiento

Carlos Enrique Lehder Rivas nació en Armenia, una ciudad de medio millón de habitantes del Departamento del Quindío, Colombia, en septiembre de 1949.

Sus padres 

Era el hijo menor de Helena Rivas, perteneciente a una próspera familia de joyeros de la localidad de Manizales, y de Joseph Willheim Lehder, un ingeniero y constructor alemán que llegó a Armenia en los años 20 y creó el primer hotel de lujo de la zona llamado “La Pensión alemana”.

Allí, se llegaron a alojar numerosas personalidades colombianas ilustres así como muchos compatriotas suyos que visitaban la región.  Joseph también construyó diversas edificaciones emblemáticas que incluso sobrevivieron al tremendo terremoto ocurrido en 1999 y fue el responsable, además, de traer a la región en los años 40 los primeros ascensores alemanes por un  precio de 1.800 pesos cada uno.

Su infancia

Carlos Lehder vivió los primeros años de su vida junto a sus padres y hermanos en una hacienda junto al Aeropuerto de El Edén de Armenia donde muy probablemente comenzó su afición por la aviación, la cual, marcaría años después su destino.

Rumbo a los Estados Unidos

A los quince años, tras el divorcio de sus padres, Carlos se marchó a Estados Unidos con su madre donde vivió en varias ciudades como Detroit para establecerse definitivamente en Nueva York.

Lehder abandonaría pronto los estudios y se dedicó a negocios poco recomendables como el robo y el contrabando de coches. También comenzaría su afición a la lectura leyendo libros de Herman Hesse, Maquiavelo o Adolf Hitler, al cual admiraba y consideraba un incomprendido.

Un perfil distinto  

Sin duda, su marcha a Estados Unidos, hizo de Lehder un personaje diferente al perfil de sus futuros compañeros del Cartel de Medellín, del cual fue su principal precursor.

“Crecí en los barrios de  Nueva York, bajo la administración Nixon, en plena guerra del Vietnam; en un tiempo en el que John Lennon cantaba y expresaba, no solamente música sino también una filosofía y un modo de ver la vida. Era la época del movimiento hippie, la era de encontrarse a sí mismo, por tanto yo no era el típico colombiano de origen campesino sino un colombiano que creció en la cuna del imperialismo” declaró Lehder en una entrevista en el año 1984.

Su primer negocio

El contrabando y robo de vehículos fue el primer “negocio” de Lehder. Sus coches llegaban desde Estados Unidos a Medellín donde uno de sus hermanos poseía un próspero negocio dedicado a la venta de los mismos.  

Asimismo, en Estados Unidos tomó clases y culminó su afición por la aviación convirtiéndose en un piloto muy experto,  gran conocedor de la geografía de la costa este estadounidense y de sus rutas aéreas principales. Lehder utilizaría años más tarde sus conocimientos para enviar toneladas de  cocaína a Norteamérica.

Su primera detención

A Lehder le fue muy bien con su “negocio” de coches hasta 1974, cuando contaba con 24 años fue detenido y enviado a la Prisión de Danbury en Connectticut acusado de conducir un coche robado y estar en posesión de un cantidad considerable de marihuana lista para su distribución a pequeña escala.

"Yo era un hippie; fumaba, como es lógico; era un aventurero pero no era ningún traficante. En esa cárcel éramos encadenados como perros.  Era terrible ver a más de 500 colombianos presos por el imperialismo, gente que nunca había estado allí, que llegaba ilusionada con conseguir trabajo, o que alguien los había mandado con droga ".


El negocio de la cocaína

Fue allí, en la cárcel donde entabló relación con otros reclusos, algunos de ellos fueron fundamentales para el devenir de su carrera delictiva. Especial fue su relación con su compañero de celda, el estadounidense George Jung – personaje llevado a la gran pantalla por Johnny Deep en la película ‘Blow’-. Jung era un traficante de marihuana con el que diseñaría un plan innovador para introducirse en el incipiente negocio del tráfico de cocaína. Tras cumplir una condena de 20 meses, Lehder fue deportado a Colombia.

El ocaso de la marihuana

En aquellos días y desde mediados de los 60, el tráfico de marihuana con destino a Estados Unidos se hacía cada vez mayor. Traficantes como George Jung arribaban a zonas costeras del Caribe que, a menudo, eran asaltadas por criminales que habitaban aquellas áreas. Esto conllevaría un cambio de rumbo en el negocio; ya no sería pilotos norteamericanos los que iban a buscar la carga, serían los propios latinoamericanos quienes deberían ingeniárselas para llevar el producto a su destino.

El tráfico de marihuana fue próspero durante más de una década hasta que comenzó a ser habitual el cultivo doméstico y, sobre todo, cuando una droga mucho más rentable hizo acto de aparición: la cocaína.